Un trabajo muy atrayente, incluso si no estamos en el mundo de la moda ni gastamos en modelos exclusivos. Es precisamente eso lo que lo hace cautivador; nos invita a descubrir lo que sucede detrás del telón antes de un desfile.
Ni con la colaboración de seis guionistas en el guion de su última película, el cineasta chino Zhang Yimou pudo lograr una obra que se acerque a la calidad de sus producciones anteriores. Es un total desencanto.
No es una obra extraordinaria, pero está bien narrada y Damien Chazelle demuestra un gran talento en la dirección. Posee su propio encanto y retrata de manera astuta a la generación a la que se dirige.
La película se adentra en el suspenso y el thriller psicológico, diferenciándose de obras como 'Celda 211' y 'El mal ajeno'. A pesar de no alcanzar esos niveles, logra mantener al público en vilo con una trama compleja donde lo que parece evidente es engañoso.
Richard Curtis es un cineasta cuyo estilo comercial es ampliamente apreciado. En sus comedias románticas, al estilo de la comedia de situación británica, presenta personajes vívidos y diálogos ingeniosos que mantienen al espectador entretenido.
Es la madre de las películas sobre exorcismos. Copiada hasta el cansancio, la historia de Regan y su tormentosa relación con el demonio, sigue dando buenos sustos.
Se trata de una película que realmente se acerca al género del cómic. Muchas de sus escenas sólo necesitan los “globos” con los diálogos para parecer un cuadro sacado de una revista.
El guión de Eric Heisserer, influenciado por Denis Villeneuve, utiliza una narrativa de ciencia ficción para adentrarse en temas filosóficos profundos, incluyendo el significado de la existencia. Esta película es cautivadora y merece ser vista repetidamente.
No ha envejecido y lejos de eso se deja ver otra vez y mantiene su profundidad, es fiel reflejo de una época e incluso resulta atractiva para espectadores jóvenes.
El relato se desarrolla adecuadamente, aunque resulta predecible. A medida que avanzamos con el anticuario, nos vemos inmersos en una serie de interrogantes que se explican de manera innecesaria al final. No es la obra más destacada de Giuseppe Tornatore.
Sexto largometraje de David Koepp, que nunca logra captar la atención del público. Se presenta como una caricatura ineficaz del estilo de Wes Anderson.