Un debut magistral en la carrera de Carla Simón, que presenta su puesta en escena con una naturalidad y frescura que alejan por completo del melodrama a Verano 1993. Una joya.
Timbuktú trasciende más por sus poderosos mensajes y denuncias que por su calidad cinematográfica, y precisamente por esta razón, resulta recomendable.
Una de las mejores películas en la historia de la producción hollywoodense y para muchos, a nivel mundial. A sus 72 años, 'Casablanca' continúa siendo una experiencia visual sobresaliente en la pantalla grande.
Edward Zwick no logra decidirse entre explorar al ser humano o al brillante jugador de ajedrez. A pesar de ello, 'Pawn Sacrifice' es una película que se disfruta, con momentos destacados de suspenso.
Este ambiguo thriller se salva solamente por el trabajo de la protagonista, Emily Blunt. El pretendido suspenso va decayendo y el relato se hace más confuso, plano y lento. Se vuelve cansado y no permite conectar con la historia ni con la protagonista.
Con otro protagonista sin la potencia y el talento de Denzel Washington, la película estaría bien en un domingo en la tarde por HBO, pero su interpretación nos mantiene interesados con todo y sus clichés y la línea moralista del desenlace.
Evita el drama fácil, pero “hace agua” por diferentes puntos. Le falta emocionar, tocar las entrañas del espectador. (...) se deja ver por el bellísimo trabajo de Julianne Moore.
Los giros son bastante absurdos y las situaciones de amor resultan algo poco creíbles, pero se trata de esas películas que no requieren un alto nivel de exigencia. Lo mejor es relajarse y disfrutar del momento para tener un rato ameno.
Eastwood nos quedó a deber y mucho, muchísimo. Puede ser encomiable que Clint Eastwood quisiera hacer un homenaje a estos héroes, pero subestimó los riesgos de contar una historia débil, saturada de paja.
Aunque es un drama, 'Reencuentro' incluye varios momentos de humor ácido, especialmente gracias a Sal, interpretado por un brillante Bryan Cranston, quien se adueña de la película con su desparpajo, irreverencia y agilidad para la improvisación.
Lo mejor de la película es el propio Ben Stiller, que sabe conmovernos y que en algunas de sus reflexiones llega a tocar puntos que seguramente nos suenan muy familiares.
Una película que divierte, pero al desarrollo de la historia, que parte de una buena premisa, le hace daño la sobreactuación en algunas secuencias por parte de Ochmann y Derbez que, aunque carismáticos, se arriesgan a que sus personajes se hagan chocantes al espectador.
Una historia humana muy sensible. Ken Loach no pudo evitar caer en el melodrama, pero no se lo reprocho, ya que la tragedia acecha a los personajes. Muy recomendable.