El carácter programático de 'R.M.N.' debilita la película, ya que su intención de presentar un cine de tesis es evidente, y el guion va conectando puntos para crear una figura final.
La travesía resulta cautivadora, tanto por las impresionantes tomas de los magmas que logra el cameraman Peter Zeitlinger, un habitual colaborador de Herzog, como por la perspectiva única que Herzog ofrece sobre el tema.
El problema de 'Salt and Fire' radica en que, a pesar de contar con imágenes impresionantes y sin necesidad de efectos digitales, su guión y los diálogos oscilan entre lo mediocre y el humor involuntario.
La fluidez de Bonello al transitar entre el pasado y el presente, y de una cultura a otra, es impresionante. Logra un entierro prematuro que se sostiene únicamente con la luz, el montaje y el sonido, sin necesidad de otros recursos.
Desde 'Blade Runner', el cine de ciencia ficción en Hollywood ha tomado inspiración de Philip K. Dick, ya sea de manera oficial o no. A menudo, se ha apropiado de su obra sin siquiera darle reconocimiento, como sucede en esta aventura futurista y digitalizada.
Bonello tiene a Léa Seydoux, una actriz de gran talento que mantiene un notable compromiso emocional, lo que contrarresta la frialdad formal que se percibe en toda la película.
Los documentales de Herzog suelen ser impredecibles, y 'Fireball' no se aparta de esta tendencia, ya que va más allá de captar simplemente lo que muestra su cámara.
Varda, la gran figura de la Nouvelle Vague, muestra a sus 89 años una energía y una grandeza que deberían inspirar a otros cineastas, quienes a menudo se dejan llevar por el cinismo y la burla.
Es una obra de arte abstracto que deja una huella profunda. Este corto logra transmitir la sensación de que sus imágenes y sonidos provienen de otro mundo.
Que el ogro Godard se presenta aquí de manera casi simpática, dejando su huella estética en la película de Farahani, es un pequeño milagro que resalta el talento impredecible de esta directora iraní.
'Past Lives' destaca por su pudor sentimental y un humor seco. Este filme, que marca el debut de la directora, refleja su experiencia personal de manera significativa.
Mouret elige una puesta en escena sencilla y práctica, que aprovecha un diálogo lleno de equívocos y dobles sentidos. No obstante, este se presenta de manera sutil, delicada y elegante, logrando impregnar el tono general de la película.