Película pesada, grave, tan consciente de su importancia que sencillamente no hay pantalla que pueda con ella. Apenas aparece el primer fotograma, se viene abajo.
Magistral relato de la madurez trágica del genio de Calanda. Simó lo presenta de forma emocionante, precisa y conmovedora. El resultado es tanto revelador y lúcido como profundamente inspirado en su deseo de ruptura.
Tan brillante como sucia, tan delicadamente exhibicionista como culpablemente 'voyeur'. (...) siempre con la cámara detenida en la pasión como el único combustible de la mirada.
La perfección de 'The Grand Budapest Hotel' ofrece una inmersión tanto divertida como intensa en las profundidades de la melancolía. Es una manera de hacer cine que resulta sencillamente única, contradictoria e irresistible.
Es un trabajo preciso que destaca por su corrección. Sin embargo, el uso excesivo de circunloquios, demoras y repeticiones disminuye la fuerza de una película que aspira a ser profunda.
La película, como los últimos trabajos de Loach, admite pocos matices. La puesta en escena se reduce al punto del absoluto pragmatismo y la esquematización de los personajes alcanza por momentos la caricatura.
Hillcoat rinde homenaje al cine de gangsters en 'Sin ley', de manera tan precisa como fríamente desapasionada, lo que resulta en un extraño terreno intermedio que ni entusiasma ni molesta.
Una puesta en escena carente de energía, rutinaria y desorganizada, donde el magnetismo del gran Duvall se ve eclipsado por las lamentables características de un telefilme, que destaca únicamente por su torpeza.
Meticulosa dirección artística y banda sonora de jazz apabullante para hilvanar un relato fragmentado alrededor de dos vidas erráticas y un mafiosos dicharachero. Altman radiografía la primera de sus miradas. Allí donde habita el riesgo.
Excursión por las miserias de la guerra civil. El sólido libreto y las no menos enérgicas interpretaciones conducen de forma sincera una crónica cálida, cercana y profunda de una derrota.