Un perfecto ejercicio de prestidigitación sobre el arte de amar entre la comedia, la obsesión y la fiebre. La ligera gravedad de la película la convierte en una obra maestra del drama y la comedia.
Con sus irregularidades, con sus vacíos, con incluso esa falta de pulso que por momentos arrastra la película, lo que impresiona y hasta enamora de 'Wonder Wheel' es esa vocación de crudeza, esa tentación de la carne cruda.
Es una película desigual en su construcción y hasta algo inane en su beligerancia hacia el enemigo contra el que se revuelve. Digamos que es cine para convencidos.
Loving es básicamente un ejercicio de sutileza. Cada fotograma duele, pero sin ofender. El resultado es una pieza clásica, conmovedora, extremadamente pudorosa y deslumbrante.
'Eva no duerme' hiere con su visión rota del mito de Evita. Se trata de incomodar, de herir, de llegar, aunque sea por un instante, a lo más profundo de la desesperación de un tiempo desesperado. Y, en algunos momentos, sin duda, lo logra.
El más pomposo, ridículo y chirriante homenaje a la inanidad visto en años. (...) Kidman hace lo que puede delante de una cámara que, directamente, la acosa.
Un ejercicio más cerca de la rutina que de la emoción, que apenas permite que la historia respire entre personajes excesivamente esquemáticos. Todo es correcto, pero eso no es suficiente.
Las buenas ideas del director se pierden entre la confusión y el simple delirio. La película termina por resultar redundante, imprecisa, barroca y demente. Más sencillo: no funciona, no emociona, no engancha.
Uno de los más brillantes debuts cinematográficos del año. Galter se presenta en su primera película como un cineasta experimentado, logrando que en cada fotograma se respire el desaliento de un hombre condenado.
Gianni Amelio retrata la homosexualidad con maestría, mostrando el dolor de manera auténtica. Su obra ofrece una crónica del pasado tan precisa que parece ser el mejor reflejo no solo del presente, sino de cualquier época.