El perfecto retrato de un mundo del pasado que se desmorona y que, a su modo, acierta a reproducir con una precisión que asusta la imagen del presente de Cuba. (...) muestra de un mecanismo cruel y aún perfectamente vigente que, en efecto, es patrimonio del presente.
Penélope Cruz, una 'mamma' inmensa, no es suficiente para un Crialese en tono menor. 'L'immensità' queda lejos de su intento de convertirse en el gran retrato nostálgico y agrio del patriarcado.
Relata con gracia y cuenta con una banda sonora repleta de clásicos del pop-rock que resulta entretenida. Sin embargo, termina dando tantas vueltas que el resultado final puede llegar a ser agotador.
Película tan alegre en su completa irregularidad que, por momentos, admitámoslo, subyuga. Y lo hace incluso a pesar de sí misma de manera tan consciente y premeditada que acaba por sencillamente abrumar.
Interpretaciones memorables, un torbellino de dos horas que es, sobre todo y desde cualquier punto de vista, resistencia. Cine pasional vivido a voz en grito con la cámara en la punta del alma.
McQueen se arriesga a convertirse en lo que nunca es: convencional. La cinta, como la vida que retrata, incluye abundantes lecciones morales, pero siempre es consciente de que lo que se presenta es una excepción.
Pronto, el filme abandona todo punto de vista sensato. Lo que continúa se esfuerza en oscurecer lo evidente con lo evidente: todo es enfatizado, todo es importante, todo es un todo.
Noce opta por poetizar cada plano hasta desangrarlo, hasta literalmente vaciarlo de sentido. Y tanto cuidado se pone en no manchar ni mancharse que se termina por confundirlo todo. El resultado, al fin, es sólo confusión.
Un puzle virtuoso con una precisión deslumbrante. Se trata básicamente de un melodrama tan consciente de sus fuerzas y su misterio que presume de clasicismo en cada uno de sus fotogramas.
Se entiende mal que la biografía de Freddie Mercury, uno de los personajes más fascinantes, acabe convertido en una simple excusa, en un catálogo sin alma de momentos más o menos épicos.
Bellísima. Decir que es la película del año es casi un eufemismo. Rara vez una película logra ser tan auténticamente del autor y, al mismo tiempo, tan despersonalizada.
La cinta se detiene puntual y rigurosa en exactamente eso: el silencio de unos hombres encerrados. Con pulso, el director reconstruye la geografía desolada de un tiempo desposeído de su propia condición de tiempo.
Lars Von Trier, un director que despierta tanto admiración como controversia, entrega una obra cruel y exasperante que demuestra su genialidad. Esta película se alza como una de las provocaciones más impactantes del género de terror, fascinando al espectador con su total falta de prejuicios.
Todo lo que esta nueva versión logra en claridad lo pierde en el poder de evocación. Un misterio que es demasiado obvio no se puede considerar un verdadero misterio, sino que se vuelve simplemente irritante.
El problema, que lo hay, es la dificultad evidente y hasta fuera de guion que demuestra Padilha para animar la película con algo parecido a la tensión. todo discurre plano y sin brío.
Spielberg se limita a cumplir de manera meticulosa y predecible con cada uno de los deseos del espectador. Es una cantata liberal, feminista y anti-Trump que gira en torno a aquellos tiempos heroicos.
Divertimento capaz de acertar en el nervio mismo del escalofrío. La habilidad de Wan para el susto en fracciones de segundo la convierte en un clásico popular instantáneo.