Lo poco que se mantiene en pie de 'La doctora de Brest' es gracias a ella [Sidse Babett Knudsen]. Una película tan empeñada en agradar que resulta abrumadora.
La estructura de 'thriller' mantiene a la película completamente a salvo desde el primer segundo. No es una obra maestra, pero funciona. Además, la brutal exhibición de Cate Blanchett, de nuevo, está ahí para que nadie respire.
Arturo Ripstein ofrece un notable compendio de su cine buñueliano "de rencor" en 'La calle de la amargura'. El resultado es revelador y doloroso, crudo pero a la vez profundamente humano.
Todo en 'The Railway Man' está hecho para conmover. Y nada conmueve. La dirección errática, la ausencia de foco, la monotonía narrativa y, lo más grave, la falta de rigor.
Brillante, dolorosa y lúcida película (...) un violento ejercicio de cine con los ojos abiertos. Eso y completamente desbocado. Cine, llegado el caso, imprescindible.
Todo transcurre en un ambiente entre autista y extraño. La metáfora opera de manera tan precisa como brillante, resultando incluso perturbadora. El inconveniente radica en que, debido a su asepsia y lejanía, 'Angelo' termina por irritar los nervios.
La directora busca crear un bucle virtuoso donde el esfuerzo por alcanzar la luz, tal como lo sugiere el título original en alemán, Licht, se une a un análisis minucioso de los imperativos de la representación.
Colm Meaney y Timothy Spall protagonizan un recital en solitario que, sorprendentemente, termina en un espacio intermedio entre lo banal y la decepción.
Efectista, melodramática, visceral y, por supuesto, inmisericorde. (...) No posee, ni de lejos, la brillante y quebrada estructura narrativa de '12 años de esclavitud'
Es, por orden: a) la más brillante, por cruel, lectura de la despiadada crisis reciente; b) la prueba irrefutable de que las mejores comedias acaban por doler (...) No lo duden, la mejor comedia en tiempo.
Gitai niega al espectador la posibilidad de descanso, desafección o duda. En esta insistencia y búsqueda de perfección, surge una película que es tanto irritante como reveladora. Por ello, se considera necesaria.
Lo que propone el director alemán es apasionante. Schlöndorff se limita a encerrar en una habitación la sombra de un dilema de monstruosas consecuencias.
Es una comedia que apunta maneras de tragedia; un drama que, a su pesar, no le queda más remedio que romper en esperpento. Tan brillante como irresistible.
García Bernal encarna la capacidad de resistencia, el valor del testimonio. Stewart se revela como un director con gran voluntad, pero su enfoque resulta insuficiente.
Funciona. Sí, a pesar de todo y de todos, se trata de una cuidada y algo surreal fábula sobre la Guerra Civil con el beneficio de las historias contadas con cariño.