Un delirio de unas dimensiones tan acertadas, divertidas y, por momentos, memorables que no queda otra que rendirse. Cine físico, simple, ligeramente vulgar y muy disfrutable.
Un efectivo ejercicio de dirección que logra manejar con habilidad un guión extravagante y complicado, similar a un mono loco en celo portando dos pistolas y bajo los efectos del alcohol.
No se engañen, no es comedia, aunque lo parezca. Es Almodóvar devolviéndonos, para bien o para mal, la perfecta imagen de lo que somos. Brillante. Una provocación.
De repente, la televisión se convertía en una nube tóxica. El género fantástico se transformaba en un escenario de pesadilla, que encerraba una metáfora disruptiva de la humanidad. El episodio titulado 'La constante', el quinto de la cuarta temporada, es magisterial.
Snipes se mantiene fiel a su estilo: ofrece una dosis de esas sorpresas que, aunque parecen inofensivas, terminan siendo contundentes. Además, el protagonista agrega chistes que no logran atraer, resultando más que molestos.
Tan espectacular como desenfocada. El problema no es la idea, sino las pocas propuestas que, contra todo pronóstico, aporta el director en la puesta en escena. Sin embargo, el duelo resulta sencillamente irresistible.
Una lúcida obra de urgencia sobre los accidentes de las redes sociales. La película brilla por la agilidad, certeza y transparencia con que se enfrenta al mundo que pisamos.
El thriller se convierte así en un corte limpio, en simple y pura paranoia tan obstinada como magnética. Lástima de ese vicio por la autopropaganda cerca de la desvergüenza del final.
La cinta se presenta como una lección rigurosa sobre la historia, enfocándose en lo que sucede tras las paredes de esa peculiar institución conformada por edificios de cristal y mesas de caoba que representa a Europa. Es una película tan reveladora como melancólica.
La mujer asediada según la mirada hipnótica de Ali Abbasi. El director presenta un thriller magnético lleno de metáforas que iluminan el machismo, el feminicidio y otras manifestaciones del patriarcado.
Demme se sirve de unas interpretaciones sorprendentes para elaborar un thriller de terror frío, barroco y brutal. Con estudiada precisión, el director cuadra un turbador e irónico viaje a Ios peores instintos.
La última entrega de la casa Marvel presenta un conjunto de buenas intenciones que quedan sin completar, afectadas por un guion torpe y efectos especiales de baja calidad. Sin duda, resulta un fiasco.
El capitán Kirk (Shatner) se jubila. Picard (Stewart) se lo agradece y se hace con los mandos del Enterprise. Perdido el efecto de las minifaldas galácticas, quedan los maxiefectos especiales.
Una reflexión sobre todos los naufragios de nuestro tiempo, cine que se alimenta de una puesta en escena teatral y que indaga con gran soltura en los mecanismos primarios y puros del propio cine.