Una de las más arriesgadas apuestas de la siempre innovadora casa Pixar nunca llega a cumplir con lo que promete, posiblemente debido al miedo de ir demasiado lejos y de explorar más allá de sus propios límites.
Auténtica revelación. Se adentra en un ámbito nuevo, oscuro, revolucionario y, sin lugar a dudas, cautivador. Todo lo que era tabú ahora se revela. El cine, al igual que la vida, se presenta en alta definición.
'Interstellar' se muestra en ocasiones como una obra ostentosa y en otras, algo ingenua. A pesar de sus altibajos, la grandeza del espectáculo prevalece, asombrando con la misma intensidad con la que te envuelve en su historia.
Un efectivo ejercicio de dirección que logra manejar con habilidad un guión extravagante y complicado, similar a un mono loco en celo portando dos pistolas y bajo los efectos del alcohol.
Unos terroristas secuestran un avión. Si además se añade que son árabes, ya tenemos la narrativa común. La trama es atropellada y frenética, pero carece de sorpresas, dejando al espectador decepcionado.
Snipes se mantiene fiel a su estilo: ofrece una dosis de esas sorpresas que, aunque parecen inofensivas, terminan siendo contundentes. Además, el protagonista agrega chistes que no logran atraer, resultando más que molestos.
Es un claro heredero de las screwball de antaño, esas comedias clásicas alocadas y deliberadamente absurdas que fueron protagonizadas por figuras como Cary Grant y Katherine Hepburn. Eso sí, en esta ocasión con un enfoque más exagerado.
Tan espectacular como desenfocada. El problema no es la idea, sino las pocas propuestas que, contra todo pronóstico, aporta el director en la puesta en escena. Sin embargo, el duelo resulta sencillamente irresistible.
Una cinta que, a su modo, replica en la estructura el mismo proceder laberíntico del objeto explicado. El resultado es una simpática provocación que ilumina tanto como desespera.
Todo transcurre en un ambiente entre autista y extraño. La metáfora opera de manera tan precisa como brillante, resultando incluso perturbadora. El inconveniente radica en que, debido a su asepsia y lejanía, 'Angelo' termina por irritar los nervios.
Nolan logra con 'Dunkerque' su película más accesible y completa, presentando un impactante y cautivador análisis de la angustia que provoca la guerra y el vacío que deja tras de sí. Es, sin lugar a dudas, una obra maestra de nuestra era.
Sorkin se envenena de sí mismo. La entrada en la película, en caída libre, resulta sencillamente magnética. Es en el deseo de contar todo donde este gigante de dos horas y media empieza a desmoronarse.