León de Aranoa captura de manera meticulosa y ordenada el caos y la esencia del cantante en 'Sintiéndolo mucho'. Este documental, que abarca trece años, es una obra desesperada, contradictoria y con un toque taurino que resuena con el alma de la ranchera.
Todo gira alrededor de la interpretación de una Alyona Mikhailova, siempre en tensión y casi al borde del milagro. En su cuerpo frágil y mil veces martirizado, la película logra una grandeza notable, adoptando un tono trágico que es tan profundo como intensamente oscuro.
Se trata de un homenaje, de una lección de vida y, lo más interesante, de una clase de arqueología iluminada donde quedan al descubierto buena parte de los secretos y contradicciones que configuran la personalidad de [Morricone]
Documental empeñado en denunciar el silencio de los medios y la ineficacia de la investigación junto al poder militar. Su exhaustividad resulta extenuante, ya que, en lugar de revelar lagunas, se sumerge hasta el fondo en cada una de ellas.
Una relectura tan elegante como confusa. El problema radica en su inestabilidad, lo que hace que este original Cyrano se situe en una incómoda tierra de nadie.
Del primer al último fotograma, este espectacular y honesto documental es una mezcla de brutalidad y tristeza, además de ser realmente divertido. Es como un alma vomitada en la pantalla.
Arturo Ripstein ofrece un notable compendio de su cine buñueliano "de rencor" en 'La calle de la amargura'. El resultado es revelador y doloroso, crudo pero a la vez profundamente humano.
Funciona. Sí, a pesar de todo y de todos, se trata de una cuidada y algo surreal fábula sobre la Guerra Civil con el beneficio de las historias contadas con cariño.
El protagonista fallece debido al SIDA y se organiza una fiesta de despedida. A pesar de la seriedad del tema, Kleiser logra que una trama de melodrama intenso logre un equilibrio perfecto entre la tragedia y el humor.
Un opaco retrato del salvajismo a la temperatura a la que cuecen las pasiones. La sangre no se convierte en un espectáculo ni en una excusa para un tono moralizante; es algo más triste y siniestro, repelentemente familiar.
Chavarrías juega de forma sabia a trazar mundos paralelos tan inverosímiles por momentos como cautivadores. Es una película bella, sugerente y jovialmente anacrónica.
Un ampuloso y muy sobreproducido 'biopic', que se presenta como una obra notable y meticulosa, aunque arrogante hasta el extremo. A pesar de ello, es indudablemente bella en su monstruosidad.
Gusta la fidelidad a la infidelidad de la que presume la directora y disgusta ese manierismo excesivamente arbitrario que, en su genialidad, se percibe como un narcisismo autocondescendiente.