López pinta, dibuja y se enfrenta a la forma de un árbol. Erice, por su parte, se coloca detrás y observa. Esta obra es tanto sincera como sencilla, situando al cine en terrenos arriesgados que solo han sido explorados por algunos maestros.
Todo deslumbra. De repente, los espacios luminosos e inmensos del desierto sirven para describir los siniestros vericuetos de un alma atormentada. Más de tres horas y media cerca de la hipnosis.
Ni un milímetro de la película está ahí con otro objetivo que no sea arrasar. Su intención es negar al espectador la capacidad de respirar. Más Lorca que el propio Lorca.
Es provocación, pero sin escándalo, siempre desde la consciencia de cada uno de los límites. Cronenberg, en definitiva, se organiza un entusiasta homenaje a sí mismo que tiene algo de irrefutable mausoleo.
Todo es disfrutable en una cinta con tan limitados prejuicios como sobrada de recursos. Brillan las escenas de acción y dan dentera los alardes de terror. (...) Las lecciones morales son de un torpe que raya lo inmoral (...) Puntuación: ★★ (sobre 5)
Farragosa y, por momentos, brillante algarabía alucinatoria que acaba por engullir la película entera. El director juega a combinar géneros, mezclar discursos y, en definitiva, poner de los nervios.
Es superficial, predecible, melodramática y excesivamente complaciente. A pesar de ello, logra entretener en gran medida, emociona solo en momentos puntuales y, como corresponde, lanza un cóctel molotov al público.
Es un thriller entretejido con la mejor acción sin olvidar el toque nihilista de un 'amour fou comme il faut'. Tan fuera de sí que se diría que no es una, sino cien magníficas películas.
Sorprende la tensión preciosista de cada encuadre, entusiasma el tenebrismo grave y profundo, y desalienta el ritual pedestre de un verismo interpretativo tan pomposo y afectado como tristemente melodramático.
Un aquelarre sin sentido. Es una película profundamente irregular y ciclotímica. En ocasiones resulta genial, pero en otras es simplemente ruidosa y siempre se siente desarticulada.
Rendido homenaje al mejor terror de los 80. Rodolfo Sancho, Ramón Barea y Ana Hernández se entretienen en reconstruir a su manera su expediente Warren.