Ni un milímetro de la película está ahí con otro objetivo que no sea arrasar. Su intención es negar al espectador la capacidad de respirar. Más Lorca que el propio Lorca.
León de Aranoa captura de manera meticulosa y ordenada el caos y la esencia del cantante en 'Sintiéndolo mucho'. Este documental, que abarca trece años, es una obra desesperada, contradictoria y con un toque taurino que resuena con el alma de la ranchera.
Gusta la fidelidad a la infidelidad de la que presume la directora y disgusta ese manierismo excesivamente arbitrario que, en su genialidad, se percibe como un narcisismo autocondescendiente.
Del primer al último fotograma, este espectacular y honesto documental es una mezcla de brutalidad y tristeza, además de ser realmente divertido. Es como un alma vomitada en la pantalla.
Se antoja contradictoria la voluntad de anular cualquier amago de narración convencional con el empeño de contarlo todo, de exhibirlo todo. (...) la película va y viene sin rumbo por la autobiografía del artista.
Se puede entender como una pieza de proselitismo o, desde otra perspectiva, como un reflejo ineludible del poder de atracción de un líder mundial. En este sentido, la labor austera y simple del director alemán adquiere su justificación.
El problema, pese al cuidado con el que se trata cada detalle, es la imprecisión. 'Mary Shelley' intenta abarcarlo todo y, al hacerlo, se aproxima peligrosamente a la afectación.
La película no logra mantenerse firme en ningún momento. Intenta ser un biopic convencional, pero termina siendo un ejercicio torpe y desestructurado, además de muy predecible. Es una verdadera pena.
La película intenta distanciarse de los clichés típicos del 'biopic', aunque lo logra con dificultad. Sin embargo, ofrece un sorprendente trabajo de un gran actor.
Lo más negativo de esta obra no radica en su pretenciosidad, en la falta de ritmo, en su escaso rigor, en la cursilería o en su extensión. No, lo peor siempre es, como suele suceder, lo que realmente se destaca.