La película fusiona un naturalismo áspero con una perspectiva que es a la vez cálida, lírica y dolorosa. Es una narración que destaca por su elegante sensibilidad, incluso en su crudeza. Resulta brutalmente sincera.
Se hace grande a cada paso que da. Arrastra toda su tristeza hacia un lugar inidentificable que se acerca demasiado a la comedia. Por eso, su crueldad. Por eso, su lucidez.
Más que una película, se presenta como un 'puzzle' mal elaborado que reúne todo lo último que ha pasado por la mente de Ryan Gosling, con un sentido del ritmo y la narración difícil de justificar, incluso en algunos momentos, resulta inexistente.
Pacino no solo ocupa la pantalla, se adueña de ella. Su presencia abarca todo el espacio y se siente en cada instante. Hay un amor evidente por cada detalle, por cada vacío que deja, logrando una actuación arrebatadora.
Hacía tiempo, quizá desde que Baz Luhrmann arrancara de 'Romeo y Julieta' todo su furor adolescente, que nadie conseguía una transcripción a la vez tan original como literal de la letra de Shakespeare.
Duele ver cómo una película que promete ser fiel al género clásico de acción termina transformándose en un melodrama tan cercano a la falta de interés, cuando no a la simple tontería.
Coixet está lejos de su mejor versión. Es un ejercicio desinhibido que muestra su oficio, con diálogos fluidos y una moraleja subyacente. Sin embargo, lo que más destaca negativamente es la falta ocasional de ritmo en un guion que necesitaba, quizás, más agilidad.
Brillante Koreeda en contra, a favor y a pesar de la familia un drama virtuoso y laberíntico con alma de puzle es una película precisa como un reloj atómico y, por ello, prodigiosa en su virtuosismo y perfección.
Extraño y deslumbrante cuento trascendental disfrazado de drama adolescente. Sin duda, una película que generará controversia y que provocará sufrimiento.
Toda la cinta está estratégicamente trufada de hallazgos verdaderamente memorables y no queda otra que rendirse de nuevo al hecho irrefutable de que Nicolas Cage es Nicolas Cage.
Gerardo Herrero sorprende con una claustrofóbica reflexión sobre el machismo, un brillante ejercicio de estilo y producción. Es una película que se vive de principio a fin en un único aliento.
Brillante la actriz Renate Reinsve. Un inteligente repaso por asuntos tales como la pareja, la maternidad, el compromiso. Ligera pese a su gravedad, optimista en su desesperación, gozosa aunque duele.