La más febril y sorprendente propuesta del año, pese a sus excesos líricos. Cada frase se empeña en contar el mundo. Entero. Y claro, llega un momento que agota.
El rigor formal disimula con cierta dificultad una moraleja que se anticipa demasiado pronto. Sin embargo, la brillantez del relato amoroso entre los adolescentes, ubicado en medio de la trama, alivia, consuela y, en última instancia, rescata la película.
Tan atrevida que, en un momento dado, conmina al espectador a cerrar los ojos. (...) es una auténtica epifanía que convierte a la sala de cine en una exaltación de lo común desde lo íntimo (...) es un milagro.
Toda la película se mueve a tientas a través del documental y el cuento de hadas; de la realidad y la alegoría, del sueño y el íncubo. Sin duda, una pieza de poesía tal vez absurda y decididamente inabarcable. Hasta brutal.
Conmovedora, dura y desasosegada. La directora logra crear una impresionante radiografía de la existencia, abarcando cualquier tipo de vida imaginable. Además, consigue describir de manera aterradora la sensación del paso del tiempo.
Una adaptación muy personal de 'Blade Runner'. A pesar de que la idea puede impresionar inicialmente, en la pantalla apenas logra ir más allá de una simple ocurrencia.
Una película narrada con una voz en off que funciona como un surtidor de imágenes. Importa el ritmo de cada relato, importa la sensación de estar dentro de una aventura de la que depende hasta la misma vida del espectador. Es cine del trepidante que discurre por la retina como un secreto recién contado.
Se hace grande a cada paso que da. Arrastra toda su tristeza hacia un lugar inidentificable que se acerca demasiado a la comedia. Por eso, su crueldad. Por eso, su lucidez.
Una película perfecta como un palíndromo. La piel de la pantalla se eriza en un escalofrío tan delicado, tan cálido, tan sorprendente que todo se quiere diferente.
Contada podría pasar por una película ya vista. Y sin embargo, algo extraño, por primario, arrastra al espectador hasta lo más profundo del entusiasmo. (...) Y, por favor, no se pierdan la inabordable actuación de J.K. Simmons.
Más que una película, se presenta como un 'puzzle' mal elaborado que reúne todo lo último que ha pasado por la mente de Ryan Gosling, con un sentido del ritmo y la narración difícil de justificar, incluso en algunos momentos, resulta inexistente.
La película avanza con tanta solidez como, admitámoslo, rutina. A favor, la intensidad fuera de duda de los actores y el guión de hierro; en contra, el efectismo.
Simpática, bienintencionada y con un Jack Black en estado de gracia, pero, definitivamente, nada que ver [con 'Jumanji']. La idea de actualizar la mitología es, en un condescendiente sentido de la palabra, resultona.
Versión animada de Disney que sigue la historia casi al pie de la letra, mostrando una liberalidad sorprendente. La adaptación resulta endiablada, cursi y simplista en su interpretación del cuento.