Cavestany presenta un existencialismo del extrarradio en una extraña sinfonía desquiciada. Junto a 'El Señor' y 'Diamond flash' de Carlos Vermut, forman un binomio singular de películas perfectas, perturbadoras y a la vez iluminadoras.
Mucho ruido, poco cine. Se presenta una visión de la realidad en la que los villanos son extremadamente malvados, completamente corrompidos por el dinero, mientras que los héroes se muestran de manera solemne y excesivamente buenos.
La cinta es una auténtica bomba contra cualquier amago de optimismo. Y eso viniendo de un griego es mucho. Tan brillante como desoladora. Pocas veces se disfruta tanto las ganas irrefenables de suicidarse. Así de salvaje.
Una comedia triste. En todos los sentidos de la palabra. Sin alma, sin una historia que contar, sin aliento. (...) Allen se limita a dejar que los personajes circulen por sus obsesiones.
Comedia dramática que explora la condición femenina, la soledad y la ardua tarea de sobrevivir a uno mismo. Con un enfoque desdramatizado, incluye incluso dos huevos duros. Los diálogos son complejos y se presentan en una serie de situaciones poco probables. Aunque es una propuesta arriesgada, no logra acertar del todo.
Larraín examina el legado del dictador a medio siglo del golpe de Estado con una visión clara de la farsa, reflejando una seria rigidez ante el disparate. Es una obra salvaje y desinhibida, que se siente alegre en su profunda y divertida desesperación.
Polanski regresa con una de sus peores obras, presentando una comedia cargada de mala fe. Se esfuerza por hacer que todos los chistes suenen desfasados, con un tono sutilmente homófobo y abiertamente misógino.
Lo propuesto es tan demoledor como libre de marca. Las imágenes funcionan como una enciclopedia simbólica de nuestro tiempo. Por cada aforismo, una pedrada.
El cineasta rumano logra crear una delicada obra que, aunque inquietante, ofrece un retrato conmovedor de Rumanía. A la vez, presenta una impactante exploración de la condición humana.
Brillante adaptación de la novela. El director se limita a seguir el paso pautado del texto. Con claridad, elegancia y hondura, es una película tan certera en su planteamiento como iluminada en su propuesta.
Todo, desde la lógica rota de la narración a la visceralidad fuera de sí de las interpretaciones, es arrojado a la cara del espectador con los atrabiliarios modales de lo que se quiere diferente.
Turbia, confusa, histérica e irresistible. Nunca antes una película se atrevió a tanto. Aster, encantado de conocerse, ha dirigido una película sencillamente indescifrable. Entusiasma de puro fea.