Larraín examina el legado del dictador a medio siglo del golpe de Estado con una visión clara de la farsa, reflejando una seria rigidez ante el disparate. Es una obra salvaje y desinhibida, que se siente alegre en su profunda y divertida desesperación.
Lo propuesto es tan demoledor como libre de marca. Las imágenes funcionan como una enciclopedia simbólica de nuestro tiempo. Por cada aforismo, una pedrada.
Deslumbrante laberinto barroco, un extraño y delirante trampantojo que combina comedia y tragedia, y terror y melodrama. Es una experiencia gozosa y brutal.
La película introduce un nuevo género: el 'metathriller'. Todo esto se complementa con un sentido del humor sutilmente estrafalario, característico del cine contemporáneo. Presenta una intriga intensa, caótica y brutal.
El director juega a trazar ironías, crear bromas y derramar sangre. El resultado es idéntico a lo que ya hemos visto antes. Sin embargo, ¿quién puede resistirse? Nadie como Neeson para silenciar a los críticos.
Le pierde el afán de subrayar el abismo de cada plano hasta transformarlo en fábula. Sin embargo, en los momentos en que se trasviste en simple parodia costumbrista de color negro alcanza unos grados de acidez difícilmente discutibles. Y gozosos.
La película más relevante y extraordinaria en su ordinariez que ha dado el cine español este año y quizá en los venideros. Precisa, delicada, absurda, necesaria.
Turbia, confusa, histérica e irresistible. Nunca antes una película se atrevió a tanto. Aster, encantado de conocerse, ha dirigido una película sencillamente indescifrable. Entusiasma de puro fea.
Brillante la actriz Renate Reinsve. Un inteligente repaso por asuntos tales como la pareja, la maternidad, el compromiso. Ligera pese a su gravedad, optimista en su desesperación, gozosa aunque duele.
Se ahoga en su propia desmesura. Un drama familiar desgarrador, unas interpretaciones entregadas al límite. Se nota demasiado la artificiosidad de una propuesta más pendiente de la estrategia comercial que de cualquier otra cosa.
Mucho ruido, poco cine. Se presenta una visión de la realidad en la que los villanos son extremadamente malvados, completamente corrompidos por el dinero, mientras que los héroes se muestran de manera solemne y excesivamente buenos.
La trilogía de los colores de Kieslowski ofrece una reflexión cautivadora y agridulce sobre tres importantes conceptos: Libertad, Igualdad y Fraternidad. A través de un enfoque metafísico, logra transmitir tanto el pesimismo como la esperanza que estos temas encierran.
Polanski regresa con una de sus peores obras, presentando una comedia cargada de mala fe. Se esfuerza por hacer que todos los chistes suenen desfasados, con un tono sutilmente homófobo y abiertamente misógino.