Con un gesto tan auténtico como punzante, la película se adentra en un panorama desolador que refleja la vida misma. Es contundente en su claridad y efectiva en su dramatismo.
A un lado la confusión de un final necesariamente confuso, por el camino queda la brillante interpretación de Roman Duris y la soltura de una cinta tan desenfadada como irresistible
Se ahoga en su propia desmesura. Un drama familiar desgarrador, unas interpretaciones entregadas al límite. Se nota demasiado la artificiosidad de una propuesta más pendiente de la estrategia comercial que de cualquier otra cosa.
La genialidad antiartística de Quentin Dupieux descompone la personalidad del pintor, ofreciendo una comedia delirante, autorreferencial, inclasificable y hasta daliniana.
Proverbial ejemplo de surrealismo pavoroso a cargo del mejor Quentin Dupieux. ¿Cómo explicar en qué consiste la historia de 'Mandibules'? Respuesta: algo muy loco, algo muy Dupieux.
Toda la cinta está estratégicamente trufada de hallazgos verdaderamente memorables y no queda otra que rendirse de nuevo al hecho irrefutable de que Nicolas Cage es Nicolas Cage.
Turbia, confusa, histérica e irresistible. Nunca antes una película se atrevió a tanto. Aster, encantado de conocerse, ha dirigido una película sencillamente indescifrable. Entusiasma de puro fea.
El cine que vomita cine. La virtud de la mirada del sueco Östlun radica en su habilidad para transformar cada acto cotidiano en un resultado de infinitos errores meticulosamente organizados.
Es un material altamente inestable que solo requiere de una actriz profundamente inquietante. Y aquí, Huppert muestra una sustancia adictiva que convierte cada uno de sus trabajos en una amenaza semántica.
La película se limita a viajar con gusto, cierta ironía y buen tono por asuntos tales como la nostalgia, los estribillos fáciles de memorizar, la música de los 80 y, ya que estamos, el amor.
Entre la comedia, el drama, el absurdo, el horror y la más triste de las tristezas, Rodríguez se las arregla para mantener en alerta al espectador durante todo lo que dura la película. (...) un Sacristán con gesto de gigante.