El tenis como el más brillante y divertido de los orgasmos. Luca Guadagnino convierte el deporte de Nadal en el escenario perfecto, rítmico y febril de un triángulo pasional y erótico.
Rebollo deslumbra con la historia reinventada de Gabriel Veyre. Un auténtico prodigio que se dedica a la noble tarea de devolver a la pantalla la virtud del misterio y la belleza de lo inesperado.
Sin moralismos torpes ni subrayados innecesarios, 'Three Kilometres to the End of the World' se presenta como un modelo de narración cinematográfica efectiva.
Puntillosa y muy aguda. Una autopsia escalofriante de un país entero. Y en medio, los cadáveres de los jueces Falcone y Borsellino. Y en el fondo, Berlusconi.
La película carece de atmósfera, tensión y significado. Al eliminar la historia, la coreografía y los diálogos, se convierte en un homenaje excesivamente indulgente a sí mismo por parte de Winding Refn tras el éxito de 'Drive'.
Una historia de gánsters que mezcla crimen y caos. Aunque intenta evocar a 'Bonnie & Clyde', el verdadero atractivo radica en un elenco único y sobresaliente. Resulta entretenida.
La primera obra maestra de uno de los francotiradores más cautivadores del cine francés. Según la novela de Pierre Lesou, es una gélida radiografía de la mentira. Thriller intenso con aires de tragedia clásica.
Muy metida en su papel de comedia para listos, es decir, consciente de que hace gracia. A la cinta se le va la mano. De principio a fin, luce el aspecto de una película de los hermanos Coen, pero sin los Coen.
Un acto de amor al monstruo. Álvarez expande el mito del xenomorfo creado por Dan O'Bannon, H. R. Giger y Ridley Scott en 1979, llevándolo a un nivel de disfrute y delirio sin precedentes.
Un retrato hiriente, ambiguo, incómodo y muy salvaje de lo que nos ocurre. Se sitúa en el ámbito de aquellas películas que explican poco, no aleccionan y, de forma intencionada, provocan malestar.
Oppenheimer ofrece en 'The look of silence' una respuesta precisa a su ineludible 'The act of killing', creando así un inmenso y perfecto monumento al silencio.
¿La más pretenciosa de sus películas o la más disparatada de sus ocurrencias? las dos cosas Imposible retirar la mirada de algo tan sugerente y magnéticamente repulsivo. Trier en estado puro.
Es una historia romántica que explota en el sentido más obvio y riguroso. Las buenas películas, al igual que las historias de amor, generan un impacto profundo.
Jenkins apenas logra mantener lo esencial en esta nueva y compleja interpretación del inmortal mito felino. Lo más alarmante es el tedio que provoca la película, que resulta ser bastante agotadora.