Le pierde el afán de subrayar el abismo de cada plano hasta transformarlo en fábula. Sin embargo, en los momentos en que se trasviste en simple parodia costumbrista de color negro alcanza unos grados de acidez difícilmente discutibles. Y gozosos.
Peter Strickland explora su universo fetichista en la hipnótica, divertida y sorprendente 'In Fabric', una película que palpita con cada movimiento y en cada cuchillada.
Rara vez la cartelera de cine programa uno de esos instantes de felicidad plena a los que, cinéfilo o lo contrario, conviene entregarse (...) es una comedia tan cerca de la realidad que parece fantástica.
The square vive toda ella alimentada por la ira, por la necesidad de contarlo todo en cada plano, por vencer por acumulación. Y así pierde buena parte de su fuerza por el caos en el que vive desde el primer plano.
Comedia para quienes no han asistido a una reunión de vecinos, y un drama realista para el resto. Es mordaz, sangrante, cruel y, sobre todo, extremadamente fiel a la realidad.
Magistral ejercicio de hipnotismo. Pablo Berger crea uno de los más audaces y brillantes ejemplos de equilibrio cinematográfico que ha ofrecido el cine español en los últimos tiempos.
Es una comedia de gran aliento existencial que termina siendo, a pesar de sus adversidades, ya sean patriotas, curas o el propio Platón, tan racional como emotiva.
En su intento de parodiar o interpretar un fenómeno, la película se convierte en lo mismo que pretende criticar. En otras palabras, 'Mi gran noche' no se diferencia mucho de un programa de Nochevieja. Sin embargo, Raphael brilla con fuerza.
Vocacionalmente violenta, obligadamente salvaje, pero, sobre todo, deslumbrante en su claridad. Además, y esto es lo que cuenta, profundamente divertida. Brillante, magistral incluso.
El mejor Iñárritu posible es una cinta febril que roza la obra maestra durante su primera mitad. Gracias a las reglas de la comedia y al trabajo entre la excentricidad y la iluminación de Keaton, 'Birdman' vuela.
Enrabietada y violenta invitación al caos. el resultado es más bien difuso. Pierde fuerza cuando se empeña en el discurso más o menos evidente y gana enteros cuando salpica la furia.
Un José Sacristán sencillamente inmenso. El problema es que, a ratos, el lirismo y la metáfora excesiva se apoderan de la narración y la vuelven monótona.
Una sencilla, pautada y perfecta obra maestra. Cada plano encaja perfectamente con el ritmo absorbente de una comedia transformada en 'thriller' en el limitado espacio de un salón comedor.
Muy metida en su papel de comedia para listos, es decir, consciente de que hace gracia. A la cinta se le va la mano. De principio a fin, luce el aspecto de una película de los hermanos Coen, pero sin los Coen.
Hasta esta película, Yimou tejía narraciones con precisión. Ahora, todo ha cambiado. Abordando el tema del capitalismo voraz, se percibe una fractura. La estructura se descompone y la sintaxis se desdibuja. No hay una historia como tal, sino una ironía vibrante y provocadora.