Comedia para quienes no han asistido a una reunión de vecinos, y un drama realista para el resto. Es mordaz, sangrante, cruel y, sobre todo, extremadamente fiel a la realidad.
En su intento de parodiar o interpretar un fenómeno, la película se convierte en lo mismo que pretende criticar. En otras palabras, 'Mi gran noche' no se diferencia mucho de un programa de Nochevieja. Sin embargo, Raphael brilla con fuerza.
Un José Sacristán sencillamente inmenso. El problema es que, a ratos, el lirismo y la metáfora excesiva se apoderan de la narración y la vuelven monótona.
Muy metida en su papel de comedia para listos, es decir, consciente de que hace gracia. A la cinta se le va la mano. De principio a fin, luce el aspecto de una película de los hermanos Coen, pero sin los Coen.
Navega de cliché en cliché hasta el más rumboso e inane de los olvidos. Una intrascendencia tan lacerante que se diría rodada no tanto por un director, sino por el propio algoritmo que tanto se menciona.
Oliver Laxe deslumbra con su obra. Es una producción notable que cuenta con un trabajo fotográfico extraordinario de Mauro Hercé. Se presenta como una película de belleza tanto provocadora como hipnótica, al mismo tiempo que actúa como una apología y refutación del fuego.
¿La más pretenciosa de sus películas o la más disparatada de sus ocurrencias? las dos cosas Imposible retirar la mirada de algo tan sugerente y magnéticamente repulsivo. Trier en estado puro.
Diop eleva la sencillez a obra maestra. Siempre atento no solo a las situaciones, sino también a la profunda y sutil vibración que transmite un gesto en el cine. Inapelable. Es una película hermosa, realmente hermosa.
Jon M. Chu ofrece una reimaginación encantadora y ágil del mito de las baldosas amarillas, dotada de una elegancia que resuena con la actualidad política.
Yates presenta la travesía de Harry de forma predecible, asemejándola a un derivado de 'El señor de los anillos'. La historia se siente excesivamente extensa y podría haber disfrutado de un ritmo más dinámico.
Un atronador y adorable desvarío. Todos los remilgos quedan literalmente carbonizados en cuanto arranca la acción de la mano de los samuráis 'retrohipermodernos'.
Un soberbio disparate nivel dios del trueno. La película se percibe como una celebración desinhibida de la creatividad y la diversión, donde todo tipo de ocurrencias y locuras tienen cabida.
La exploración del pasado de Viuda Negra se presenta de forma sorprendente, convirtiéndose en la oculta razón para ofrecer una entretenida película de superhéroes que es divertida, irónica y enérgica sin resultar abrumadora.
A veces se presenta como una película de acción ordinaria, y en otras ocasiones como una comedia sin ingenio. El gran inconveniente es que no logra ser ambas cosas simultáneamente. Es ruidosa, simplista, repetitiva y resulta bastante molesta.
La brillante provocación de lo naif presenta un retrato delicado y claro sobre la tolerancia y la aceptación del otro, explorando lo trans de manera vocacionalmente ingenua.