En su intento de parodiar o interpretar un fenómeno, la película se convierte en lo mismo que pretende criticar. En otras palabras, 'Mi gran noche' no se diferencia mucho de un programa de Nochevieja. Sin embargo, Raphael brilla con fuerza.
A un lado la confusión de un final necesariamente confuso, por el camino queda la brillante interpretación de Roman Duris y la soltura de una cinta tan desenfadada como irresistible
Se ahoga en su propia desmesura. Un drama familiar desgarrador, unas interpretaciones entregadas al límite. Se nota demasiado la artificiosidad de una propuesta más pendiente de la estrategia comercial que de cualquier otra cosa.
Momentos tragicómicos sencillamente delirantes, geniales. Si se asume el libro de estilo del realizador británico no queda otra que reconocer que estamos delante de una obra perfecta.
Genial. Buenas noticias, el gran Allen ha vuelto. 'Whatever works' es más que una película. Es un rito. El incatalogable Larry David se mete en la piel del director y recita un catastrófico homenaje al pesimismo.
La trilogía de los colores de Kieslowski ofrece una reflexión cautivadora y agridulce sobre tres importantes conceptos: Libertad, Igualdad y Fraternidad. A través de un enfoque metafísico, logra transmitir tanto el pesimismo como la esperanza que estos temas encierran.
Larraín examina el legado del dictador a medio siglo del golpe de Estado con una visión clara de la farsa, reflejando una seria rigidez ante el disparate. Es una obra salvaje y desinhibida, que se siente alegre en su profunda y divertida desesperación.
Lo propuesto es tan demoledor como libre de marca. Las imágenes funcionan como una enciclopedia simbólica de nuestro tiempo. Por cada aforismo, una pedrada.
Pertenece al género de lo deslumbrante, una pesadilla tan certera y cercana que provoca tanto dolor como diversión. Sorprende la maestría de una puesta en escena que se mantiene constantemente al borde de lo verosímil.
Es una de esas comedias en la que todo está permitido: desde el costumbrismo ligeramente rancio al 'gore' descerebrado pasando por la crítica social. Todo cabe en una celebración, muy civilizada eso sí, de la comedia negra de acento británico, aunque suceda en Estados Unidos.
El director juega a trazar ironías, crear bromas y derramar sangre. El resultado es idéntico a lo que ya hemos visto antes. Sin embargo, ¿quién puede resistirse? Nadie como Neeson para silenciar a los críticos.
Rara vez la cartelera de cine programa uno de esos instantes de felicidad plena a los que, cinéfilo o lo contrario, conviene entregarse (...) es una comedia tan cerca de la realidad que parece fantástica.