Cualquier intento de sensatez es destruido por un guión excesivamente pretencioso. Arranca con una carga emocional y dramática tan intensa que cualquier avance solo puede llevar a una caída. Y, efectivamente, se desploma. Una verdadera lástima.
Delicado prodigio. Es cine carnal, emocionante, con una vibración interior casi hipnótica. Una película memorable que muta a medida que avanza, perfecta, expansiva y dolorosa.
Consiste en despojar a la palabra aventura de su esencia, transformándola en algo vulgar y perturbador. Aunque es una película correcta, está profundamente afectada por la sombra de 'Meek's Cutoff'. Es similar, pero en una versión inferior.
Un intenso relato sobre un hombre solitario y salvaje. El desempeño de Scott Haze es impresionante. El resultado desconcierta y atrae la atención de manera igualmente poderosa.
De la trilogía, esta entrega destaca notablemente. Las grietas en el vidrio resquebrajado advierten al espectador que la verdadera pregunta es: ¿Qué hago aquí disfrutando de un catálogo tan atroz?
David Robert Mitchell se presenta como un cineasta excepcional. Su trabajo es un fascinante ejercicio cinematográfico, destacándose como una de las obras más impactantes y memorables de los últimos tiempos.
La película se esfuerza por sorprender en cada escena. Aunque no siempre logra atraparte, cuando lo hace, es realmente impactante. El desenlace es tan original como brillante.
Desquiciada y desternillante, Dumont ofrece una reinterpretación única de la Guerra de las Galaxias, combinando catedrales góticas que surcan los cielos y reinos intergalácticos en la campiña francesa. El resultado es tan disparatado como hilarante.
Legrand transforma el drama del divorcio en una impactante historia de terror. La claridad de la narrativa es impresionante, fluyendo de manera coherente y sin giros inesperados, lo que aporta una notable madurez a toda la película.
Amenábar fusiona elementos de Hitchcock, los relatos de Philip K. Dick y realidades virtuales, junto con una sutil referencia al mito fáustico, para ofrecer un brillante ejercicio que demuestra su madurez como narrador.
Turbia, deslumbrante y divertida, esta obra se presenta como un cuento de miedo iluminado por el día. Es una mezcla de terror y comedia negra que sorprende con su claridad y originalidad.
Una aterradora muestra de cine de terror auténtico que refleja con claridad la oscuridad de nuestros miedos. Nos convierte en protagonistas de una experiencia inquietante y perturbadora. Sin duda, es una obra maestra.
A ratos, la teatralidad resulta artificial y algo exagerada, pero esa percepción se desvaneció rápidamente. Es una propuesta arriesgada, inteligente y brillante.
Un sueño que se mezcla con la realidad, creando una narrativa singular. La música de Alberto Iglesias resalta y deja una huella imborrable en la experiencia.
Una película caracterizada por su desigualdad, donde destacan las actuaciones de Arriaga y Álex de la Iglesia, quien se atreve con la comedia. La influencia de Kusturica es notable, al igual que la capacidad de Amos Gitai de cautivar al espectador.