Un brillante e inmersivo ejercicio de cine de terror en tiempos de Tik Tok más que sólo verse se experimenta, se sufre, desde dentro, desde lo más profundo del narcisismo enfermo en el que vivimos.
Cuarón y Blanchett se enredan en la complejidad de la narrativa, que resulta ser un ejercicio de intriga repetitivo y poco convincente. Aunque es innegable el buen gusto y la audacia del director, el resultado es casi desastrozo.
El viaje hacia la revelación que viven los personajes es el mismo que propone Sorogoyen en un auténtico alarde de nervio, madurez y, ya puestos, genialidad. La mejor serie española del año.
Un guión excesivamente elaborado, una cinematografía que recuerda a un documental sobre narcotráfico y una iluminación relacionada con el reguetón. Este aburrido y llamativo resultado parece surgir de la necesidad de convertir todo en un producto consumible en la era de Instagram.
Todo transcurre en un estado de excepción que devuelve a las salas de cine la magia del escalofrío. Es una obra efectiva, vibrante y eléctrica que invita a observar la pantalla y dejarse llevar.
Los Dardenne reinterpretan a Agatha Christie, ofreciendo un 'thriller' melancólico que renuncia a la tensión excesiva que convierte un crimen en espectáculo. De esta manera, los directores continúan mostrando su grandeza y maestría en el cine.
Un deslumbrante trabajo que se presenta como un ejercicio cinematográfico de gran profundidad y libertad, donde cada elemento brilla con una perfección intensa y casi obsesiva.
En esta nueva versión de 'Rebeca' nada parece tener sentido. Carece de ideas frescas, está sobreproducida y parece más atrapada por las obsesiones del texto original que realmente sumergida en su propia narrativa.
El texto de Tennessee Williams está lleno de intensas emociones como la avaricia, la mentira y el morbo. La dirección y los actores transmiten una energía excepcional.
Es la serie española del año, con actuaciones impresionantes de Iria del Río y Francesco Carril. Lo mejor es disfrutar de 'Los años nuevos' de un solo golpe.
El resultado es un conjunto que tiene su núcleo en cada uno de los puntos de su superficie. Se trata de cinco películas que, aunque opuestas, mantienen una coherencia notable, siendo verdaderamente prodigiosas en su autenticidad y cercanía.
La obra presenta, en un entorno de misterio y profunda melancolía, el recorrido de vidas que parecen demasiado comunes y anónimas, pero que son fundamentales. Es una crítica brillante, mordaz y en ocasiones devastadora.
La trilogía de los colores de Kieslowski ofrece un profundo y melancólico examen de la simplicidad de tres importantes ideas: Libertad, Igualdad y Fraternidad, todo ello con un toque de esperanza.