La película avanza de manera opresiva y precisa dentro de la cabeza de ese adolescente. La única recriminación posible se refiere al desenlace, que deja algo que desear. Es una obra tan pulcra como menor.
La directora Alma Har'el logra que realmente nos importe el sufrimiento de este hombre. Su trabajo se presenta como una autopsia trágica y desesperanzada, donde el actor expone sus vivencias de manera estridente.
Un vibrante drama sobre adolescentes en busca de sí mismos. Es una experiencia cinematográfica que destaca por su transparencia. Un poema intenso que combina aventura, denuncia, descubrimiento y manifiesto.
Bien podría considerarse un epílogo abstracto a la última temporada de El cuento de la criada. El problema radica en el esfuerzo excesivo por subrayar sus mensajes, acercándose peligrosamente a la propaganda. Aun así, impacta y, en momentos, logra cautivar.
Sencillamente insufrible. Estamos ante un 'tour de force' a un paso escaso del suicidio. (...) Kechiche no quiere matices y, en su ofuscación, lanza directamente la película contra la retina del espectador.
Una deslumbrante fábula feminista y adolescente de ciencia ficción que se presenta como el manual de la debutante ideal. Es una obra ambiciosa y entusiasta, deslenguada y provocadora, que resulta simplemente irrenunciable.
Se limita a reproducir los esquemas del género de manera tan solvente y con estilo como rutinaria. Mucho más pendiente de no fallar que de acertar, la película, en definitiva, hace de la ligereza absoluta su bandera.
Un melodrama tan impostado como estridente. Bien Steve Carrel, excesivo Timothée Chalamet. El director aleja de él cualquier pretensión de sutileza. Cada cierto tiempo, suspende la narración y convierte la pantalla en un clip musical.
Una brillante, calculada y herida reflexión sobre el trance de la adolescencia, un trabajo tan épico como íntimo, tan desproporcionado como meticuloso en su precisión. Brillante antiwestern.
Película que se mantiene en un delicado equilibrio entre lo que narra y lo que sugiere; entre lo visible y lo que causa dolor. La directora crea una obra tan sofisticada como conmovedora.
Un entusiasta himno al hedonismo en una película construida a flor de piel. Es cine sensorial y erótico, profundamente erótico, que sublima la engañosa intrascendencia de los sentidos en celebración, herida y duda.
El problema radica en la condescendencia hacia sí misma. La narrativa se siente desorganizada y sin forma, abrumada por una repetición cíclica que se extiende por casi tres horas. Es realmente una lástima.
Una película tan perfectamente agresiva y voraz que enamora. Tanto como una fiera salvaje. Guzzoni ha encontrado una voz tan profunda y grave que sangra.
Daniel Guzmán destaca en 'A cambio de nada' con una excelente representación de la incertidumbre, la emoción y la temporalidad; es un deslumbrante prodigio.