Un musical-narcocorrido-trans que combina delicadeza y brutalidad, destacando en cada uno de sus momentos más sombríos. Su propuesta es irresistible y deslumbrante por su naturaleza absurda.
Denzel Washington no logra brillar en medio de un caos de efectos y exceso de testosterona. Es un film que pretende abarcar demasiado y termina decepcionando por lo poco que ofrece.
La directora parece obsesionada con provocar controversia. Con una cámara que mantiene una distancia para dar una apariencia de modernidad, el contenido resulta vulgar. En resumen, es totalmente decepcionante.
Ingrid Rubio ofrece una actuación excepcional. Sin embargo, surgen problemas cuando, a pesar de las intenciones del director y del guionista, los feroces nazis se convierten en personajes poco creíbles.
La película desarrolla su narrativa de manera lenta y profunda, casi como si fuera un secreto revelado. Sin embargo, se da cuenta rápidamente de que no hay un destino final claro.
Una comedia romántica en el estilo clásico de Frank Capra, que con su experiencia y elegancia logra superar un argumento que, de entrada, podría parecer un tanto áspero.
La obra se centra en su protagonista de manera destacada. Presenta una narrativa que podría considerarse un panfleto, ya que no ofrece información novedosa para el lector habitual de periódicos. Sin embargo, lo más notable es que lo hace de forma ágil y con elegancia.
La película presenta de manera excepcional el desafío de confrontar la lógica burocrática, destacando la nueva perspectiva del sentimiento, dejando de lado cualquier trinchera ideológica.
Un drama que se despliega sin restricciones, recorriendo la pantalla con un deseo inagotable de tocar las fibras emocionales, generar angustia, provocar el pensamiento y, en última instancia, dejar al espectador en un estado de desconcierto.
Eggers recrea la película original con una fidelidad notable. Su atención al detalle, la forma magistral en que maneja el ambiente inquietante y un sorprendente sentido del humor son dignos de admiración.
No está claro si 'Jurado Nº 2' será la última película de Eastwood, pero en caso de serlo, es un adiós impresionante, lleno de vitalidad y lejos de cualquier sentimiento de despedida.
La película se adentra en una profunda reflexión sobre la muerte abordada en su obra anterior, rindiendo un conmovedor homenaje a la profesión de actriz. Explora el impacto del poder de la mirada y la palabra, brindando una experiencia enriquecedora.