El uso de metáforas distrae de los numerosos éxitos de la película. La fuerza visual que muestra se ve desarticulada por una narrativa que no se desarrolla de manera adecuada.
El siempre aguerrido Seagal reparte venganza con fruicción desusada. Los policías corruptos acabaron con su familia y... hasta ahí podíamos llegar. Si se tratase de un adoquín, sería el más gordo
Perdido el efecto sorpresa de la primera parte, la repetición se siente pesada. Aun así, un poco de dinamismo y un elenco bien alineado logran ofrecer un entretenimiento desprejuiciado.
'La dolce vita' se establece como un pilar fundamental en la forma de percibir y interpretar la existencia. Captura la glorificación erótica de la degeneración y la muerte.
Nadie ni nada saldrá indemne de la experiencia más arriesgada y extrema que ha visto el cine español. La pantalla se quiebra, se deshace en un relato alucinado, inestable, vertiginoso y, pese a ello, sin fisuras. Fábula sin moraleja.
El director japonés logra crear una cautivadora representación de los retos y preocupaciones que enfrenta la clase media, combinando una profunda sensibilidad con una exquisita delicadeza.
Magistral y divertido delirio entregado al placer de contar. Se trata de cuatro historias extrañas, sorprendentes, con un hilo común: la mirada incandescente de un actor que se despide.
Un thriller que combina la crítica social con un ambiente de tensión. El elenco es impresionante y el guion, aunque predecible, logra mantener el interés de manera efectiva.
Un 'thriller' que evoca una intensa nostalgia, combinando un ambiente febril e inquietante con revelaciones impactantes. Su estructura se basa completamente en la emoción de la realidad y en el inconfundible sonido de un teletipo.
Una joya brillante y escondida que ladra una sorprendente fábula política tan divertida como reveladora, tan incómoda como aguda y provocadora como difícil de clasificar.
Banksy lleva a la pantalla su ingenioso y sarcástico estilo característico de sus grafitis, creando una obra que destaca por su inteligencia. La película ofrece un enfoque entretenido y reflexivo, manteniendo el sentido de humor propio del artista.
Loach se centra en el drama fuera de las calles. La risa, tanto cruda como amarga, se une a una crítica genuina para crear una película impactante y visceral.
Apabulla y, en ocasiones, cautiva. Esto se debe a su habilidad para relatar el presente mientras evoca el pasado. Nos sumerge en la esencia de un personaje diferente, con el autor mismo entregándose a esta experiencia.