Un pastiche 'vintage' que no logra ser del todo divertido ni efectivo, acompañado de una dirección que recuerda más a un proyecto escolar que a una producción profesional.
El remake más superfluo y absurdo que existe. La dirección de Wiseman destruye por completo lo que hizo grande a la versión original. Se siente como un producto creado por un grupo de productores sin ética alguna.
Remake de 'Un elefante se equivoca enormemente', de Yves Robert, 1977. Por lo demás, la banda sonora de Wonder, las curvas de LeBrock y las planicies de las rijosidades con los cuarenta cumplidos.
La experiencia de presenciar una comedia desafortunada resulta devastadora, ya que la trama se siente completamente arbitraria y desesperada. Carece de tensión y se torna ridícula.
El sorprendente desenlace que nos presenta el director es increíblemente absurdo y desmesurado, mostrando un ridículo que resulta sumamente entretenido. Es un verdadero espectáculo, donde el talento de Ernesto Alterio brilla con fuerza y nos lleva a rendirnos ante su genialidad.
El director captura la esencia humana en medio de la brutalidad, mostrando el dolor de una intervención quirúrgica a corazón abierto. Es una película que deja al espectador pensando, combinando desconcierto con una profundidad sorprendente.
Se siente limitada y básica. La adaptación reduce el contenido original a su esencia. Sin embargo, en ciertos momentos, la intensa voz de Faulkner resuena a través de la película.
Es una película con un enfoque inteligente y pausado, que juega con su propia naturaleza y ofrece una experiencia consciente y divertida. Su brillantez es indiscutible.
Cada línea de la película está diseñada para inspirar al espectador, presentándolo en su versión más positiva. El verdadero mérito de la cinta radica en su capacidad de redención, al saber compensar sus fallas.
La película carece de dirección clara y se siente desorganizada, con un guión vago que no logra centrarse. Al final, lo único rescatable es la actuación de Deneuve.
Lo más destacable, por su originalidad y su ingenio, es cómo desafía las expectativas del público, llevándolo a una experiencia que resulta tanto salvaje como placenteramente única.
Balagueró muestra un dominio excepcional del género, entregando 'Way Down' con la solidez habitual. La película se adhiere a las convenciones de forma rigurosa, lo que a la vez es su gran acierto y su mayor limitación.
El "golpe" más original del año resalta por su juego de espejos. El resultado es un intrincado puzle, un laberinto fascinante y hasta un pequeño milagro.