Una serie de época que combina elementos de 'thriller'. Una experiencia televisiva sin igual. Es cine en su máxima expresión. Rodríguez utiliza con maestría las herramientas del género para tejer un relato que te atrapa al borde del abismo.
El cine se presenta como una experiencia única que crea nuevas maneras de interpretar la realidad. No se trata solo de una película, sino de una manifestación artística profunda y visceral.
Es un cine que se adentra en lo desconocido y es consciente de los géneros que lo componen. 'Blackwood' brilla como un ejemplo excepcional, destacándose por su admirable y cautivadora narrativa.
Desinhibido y lenguaraz cruce entre el western, la comedia y los gestos resueltos. Es decir, lanzada a buen ritmo, un película con la lúcida virtud de la simpatía.
Un profundo análisis de la angustia, que se convierte en un impactante y doloroso examen del ahogo en sus diversas formas. Esta es la obra más destacada de Petersen, marcada como su primera película con distribución internacional.
Una de las mejores películas del conflicto palestino-israelí. El mérito consiste no sólo en hacer el relato verosímil, sino en hacerlo dejando el espacio suficiente entre la pantalla y el espectador para la reflexión.
Las intensas actuaciones y la valentía para llevar los encuadres al límite del expresionismo logran, en última instancia, solo generar una sensación de ruido.
El director logra mejorar en comparación con sus obras anteriores. Ahora, con la aportación de Vermut, la narrativa se adentra en un melodrama que combina un tono barroco y oscuro, creando una experiencia tanto deslumbrante como desconcertante.
A pesar de contar con un gran presupuesto y un elenco destacado, el resultado es confuso y carece de la claridad presente en 'El verdugo', 'Plácido' o 'Bienvenido Mr. Marshall', obras a las que claramente se compara en argumento e intención.
El director se presenta de manera directa y clara, sin recurrir a sutilezas. Lo que muestra en la pantalla es tan contundente y brutal que no se puede debatir.
Arranca de forma brillante cuando se deja llevar por la mecánica ciega de unas vidas explotadas. Sorprende y entusiasma, pero esos momentos son efímeros, atrapados en una retórica final que se adhiere a los lugares comunes.
Estamos ante una de las obras más audaces, entretenidas y reflexivas del año. Una película que desafía las convenciones y ofrece una experiencia cinematográfica única.
Medio siglo después de que John Ford dirigiera 'La diligencia', Eastwood renueva el western, dotándolo de una cruda veracidad. El papel del pistolero revela su faceta más despiadada, despojándolo de mitologías.