El "golpe" más original del año resalta por su juego de espejos. El resultado es un intrincado puzle, un laberinto fascinante y hasta un pequeño milagro.
La película navega entre las recientes joyas del género, pero no logra ofrecer un enfoque original. Sin embargo, en su imperfección, 'Autómata' entrega momentos de placer auténtico.
El director demuestra su astucia al mantener el interés del espectador, sin dejar de lado el deleite de la propia culpa. A pesar de que se ha perdido el factor sorpresa de la película anterior, logra cautivar nuevamente.
Una bellísima película, tan precisa en cada uno de sus detalles como desesperada. 'Maya' es un retrato de dos existencias extraviadas en una India idealizada y familiar que nos lleva a los paisajes de Jean Renoir.
Una obra maestra, considerada como una de las películas más inquietantes, intensas y precisas de los últimos años. Esto no es una exageración, sino una muestra de verdadero entusiasmo.
No solo revisa el texto original, sino que lo purifica de prejuicios, transformándolo en una obra de un nuevo clasicismo. Es una película de una brillantez esencial, aunque un poco cursi.
Impersonal rosario con un aire etéreo que invita al descanso y la tranquilidad, perfecto para aquellos que buscan una experiencia de serenidad, tal vez incluso de introspección.
Un frío retrato de confusión. La trama no desarrolla su curso ni permite un retroceso significativo, resultando en uno de los desenlaces más torpes que se han mostrado en la pantalla.
El primer tercio brilla con una autenticidad desprejuiciada y salvaje. La película desafía constantemente las expectativas del público, convirtiéndose en un verdadero monumento al anticlímax, lo que resulta en una experiencia inextricable y compleja.
El espectador se embarca en una profunda reflexión junto a los protagonistas atormentados, experimentando un ritual cinematográfico que se convierte en una ceremonia de repetición. Esta experiencia resulta tan emocionante como agotadora.
El director transforma a Lisbeth en una versión excepcional de James Bond. Claire Foy brilla en su papel, pero se pierde la esencia intrigante y compleja que dejó el maestro Fincher en su trabajo previo.