El primer tercio brilla con una autenticidad desprejuiciada y salvaje. La película desafía constantemente las expectativas del público, convirtiéndose en un verdadero monumento al anticlímax, lo que resulta en una experiencia inextricable y compleja.
El "golpe" más original del año resalta por su juego de espejos. El resultado es un intrincado puzle, un laberinto fascinante y hasta un pequeño milagro.
La película es inteligente y sorprendentemente creíble. Todo se encuentra en sintonía con una lógica futurista coherente y, lo más esencial, logra ser sumamente atractiva.
Es una película con un enfoque inteligente y pausado, que juega con su propia naturaleza y ofrece una experiencia consciente y divertida. Su brillantez es indiscutible.
Cada línea de la película está diseñada para inspirar al espectador, presentándolo en su versión más positiva. El verdadero mérito de la cinta radica en su capacidad de redención, al saber compensar sus fallas.
Película para el asombro, la disensión y la revuelta que recorre la pantalla en un suspiro. Es en ese terreno donde no cabe más delicadeza que el grito en el que 'Nuevo orden' se hace fuerte.
Un trabajo limpio y cuidado que, pese a que por momentos pueda resultar afectado y cerca del hueco, consigue mantenerse a una prudente distancia de los convencionalismos.
Oldroyd, un talentoso director de cortometrajes, logra capturar las facetas de una voz claramente identificable. La actriz desempeña su papel con una precisión inquietante, mostrando el rostro intenso del miedo justo antes de ser consumido por la desesperación.