Es una película con un enfoque inteligente y pausado, que juega con su propia naturaleza y ofrece una experiencia consciente y divertida. Su brillantez es indiscutible.
El director transforma a Lisbeth en una versión excepcional de James Bond. Claire Foy brilla en su papel, pero se pierde la esencia intrigante y compleja que dejó el maestro Fincher en su trabajo previo.
Un crudo reflejo de una sociedad deteriorada, este filme se destaca por su presentación audaz de lo prohibido. No lo consideraremos una obra maestra, pero llega muy cerca.
Película para el asombro, la disensión y la revuelta que recorre la pantalla en un suspiro. Es en ese terreno donde no cabe más delicadeza que el grito en el que 'Nuevo orden' se hace fuerte.
La película tiene un magnetismo casi abrumador. Su trabajo previo ya apuntaba a una gran obra, pero este supera las expectativas y se presenta como algo verdaderamente magistral por todo lo que insinúa y revela.
Un trabajo limpio y cuidado que, pese a que por momentos pueda resultar afectado y cerca del hueco, consigue mantenerse a una prudente distancia de los convencionalismos.
Impersonal rosario con un aire etéreo que invita al descanso y la tranquilidad, perfecto para aquellos que buscan una experiencia de serenidad, tal vez incluso de introspección.
Sólo luce a ráfagas. Demasiado pendiente quizás de ensuciar la imagen, de devolver el espíritu de aquel tiempo en toda su mugrienta brillantez, la película pierde por momentos el foco de precisamente lo que importa.
El 'western' se presenta sin armas, liberándose de su habitual y desgastada obsesión por la masculinidad. Fastvold ofrece una visión innovadora que desafía las convenciones de una tradición cinematográfica antigua y polvorienta.
Una serie de época que combina elementos de 'thriller'. Una experiencia televisiva sin igual. Es cine en su máxima expresión. Rodríguez utiliza con maestría las herramientas del género para tejer un relato que te atrapa al borde del abismo.
El cine se presenta como una experiencia única que crea nuevas maneras de interpretar la realidad. No se trata solo de una película, sino de una manifestación artística profunda y visceral.
Perfecta. [Levinson] acierta a desnudar el drama hasta la más evidente de las carcajadas. el actor se entretiene en divertirse, en ridiculizarse, en entregarse desnudo.