Tres horas de cine perfecto que se sienten como una ráfaga de intensidad. La belleza es, en ocasiones, abrumadora. Nunca habíamos presenciado algo así. Es, sin duda, una obra maestra.
Perfecta. [Levinson] acierta a desnudar el drama hasta la más evidente de las carcajadas. el actor se entretiene en divertirse, en ridiculizarse, en entregarse desnudo.
Una de las mejores películas del conflicto palestino-israelí. El mérito consiste no sólo en hacer el relato verosímil, sino en hacerlo dejando el espacio suficiente entre la pantalla y el espectador para la reflexión.
Las intensas actuaciones y la valentía para llevar los encuadres al límite del expresionismo logran, en última instancia, solo generar una sensación de ruido.
A un lado tópicos y trucos, queda una brillante descripción en modo thriller del virus que siempre llevamos dentro. Cualquier parecido con 'Parásitos' además de casualidad, es oportuno.
El director logra mejorar en comparación con sus obras anteriores. Ahora, con la aportación de Vermut, la narrativa se adentra en un melodrama que combina un tono barroco y oscuro, creando una experiencia tanto deslumbrante como desconcertante.
El director presenta un cuadro desgarrador de la existencia de una mujer que ha padecido. Logra capturar de manera cautivadora la delgada línea que distingue el amor de la muerte y la tristeza de la lluvia.
El director presenta una obra peculiar y desigual, que en ocasiones muestra energía, pero que siempre se siente excesiva y a veces llega a ser fallida.
Es una obra que carece de auto-confianza y resulta repetitiva. Aunque cuenta con momentos de gran impacto visual y sensorial, su intensidad puede resultar abrumadora.
La película puede interpretarse como una versión al aire libre de 'Cube'. Es sorprendente la habilidad de Natali para presentar el laberinto de una manera tan efectiva y sencilla. Siempre cautivadora y muy placentera.
El tono ligero y cautivador de esta película desafía cualquier intento de clasificación, lo que provoca una extraña atracción hacia el vacío y una pomposidad en la inconcreción, dejando todo en una metáfora cruda que carece de referencia y significado.
Ennio Morricone realiza una magnífica composición musical, mientras que Silva y Duryea aportan un toque picante como villanos. Lo demás es un típico spaguetti algo exagerado. En general, resulta ser una película entretenida.