Los personajes se convierten en torpes caricaturas de seres irreales. Además, carece de gracia. La película se desarrolla en una serie de situaciones que son tanto previsibles como poco originales.
El escenario de Nueva York refleja perfectamente la esencia de una película independiente, pero se siente atrapado en una narrativa conservadora. La atmósfera liberal y el tono melancólico prevalecen a lo largo de la historia.
La debutante pareja a la dirección se esfuerza en una comedia tan lenguaraz como procaz. Digamos que la falta de ritmo la suple el atrevimiento, el sexo y las palabras acabadas en az.
El guión es excepcional. Pakula le da vida a una comedia encantadora con su ingenio y diálogos agudos, creando una experiencia que resulta deliciosamente atractiva.
Simpático e interesante, aunque descompensado. A pesar de un enfoque algo serio y centrado, que parece buscar cumplir con todas las expectativas, se valora y se disfruta el esfuerzo realizado.
Una visión entre lo divertido y lo perturbador sobre las inseguridades de una joven. La directora logra crear un corto, pero efectivo, tratado que fusiona el humor negro con el amor desesperado.
Imperfecto y un poco ostentoso, pero sensible a la esencia de las cosas. Un thriller que cumple su función de manera efectiva y logra crear una atmósfera intrigante.
Rudolph, en su faceta más introspectiva y moderna, se aleja de lo barrocamente complicado y presenta un thriller bastante clásico. Este nuevo enfoque carece de los matices de su trabajo anterior y se siente más como una prosa directa y sencilla.
Con un descuido narrativo que confunde y divierte a partes iguales. Se sale del cine tan contento como, justo es admitirlo, mareado. Como siempre que se visita a To, vamos.
La intención es plasmar lo más profundo del asco. El director lo logra a la perfección, generando desesperación, aburrimiento y revulsión, desembocando en una amarga sensación de verdad revelada.
El director repite su propio trabajo con una versión en otro idioma de su película de 1998. El resultado mantiene la misma inquietante y lograda atmósfera que el original.
Un poema singular que explora la desolación, presentado a través de una narrativa fragmentada y perturbadora, evocando tanto inquietud como una sensación de vacío.
Medem intenta una vez más explorar su estilo poético, pero el resultado es un film que se siente repetitivo y excesivamente simplista en su enfoque. A pesar del riesgo creativo que toma, termina alejándose de la originalidad que prometía.
Una película que presenta altibajos, con un tono grave y momentos de diversión. Es ingenua en ciertos aspectos, pero también muestra sabiduría en otros. Tiene una narrativa a veces desorganizada y siempre resulta impredecible. Además, su profundidad y carga sentimental son innegables.
Ganas dan de arrancarse los ojos y usarlos para taparse los oídos. Lo peor, en cualquier caso, es la absoluta falta de camisas de la talla correcta para Casas.