Michel Franco presenta un análisis frío sobre el tiempo previo a la muerte, demostrando una madurez sorprendente para un cineasta de 35 años, quien en solo tres trabajos ha logrado crear una obra desoladora y profunda.
La película se presenta como un hermoso poema de amor que desafía la muerte. El director, en su visión, a veces cae en la autocomplacencia. Sin embargo, lo que prevalece es la claridad y la belleza de una voz única y distintiva.
Rithy Panh se sumerge en un laberinto solitario, creando un documental-instalación que se siente tanto serio como confuso al abordar el tema de las guerras.
McQueen presenta una obra maestra que es tanto épica como íntima en un entorno de horror. Aunque posee una belleza deslumbrante y un enfoque clásico, la película 'Blitz' enfrenta dificultades para vincular la emoción con su abundante despliegue visual.
Sorrentino lleva al límite su exploración napolitana del amor, la muerte, la carne y la belleza, entregando una obra gloriosa y profundamente personal. Es deslumbrante y abrumadora, a la vez hermosa y autodestructiva.
Es un delicado ejercicio de cine en el que la textura del blanco y negro se confunde con la temperatura de la piel, con la calidez dolorosa de un primer plano que, en verdad, es herida.
Brian De Palma retoma el estilo de Hitchcock, aunque no logra alcanzar su maestría. Sin embargo, este tributo encubierto a 'La ventana indiscreta', aderezado con elementos eróticos, resulta entretenido.
Un prodigio de geometría sentimental. De forma tan delicada como profunda, tan divertida como grave, 'Volveréis' se antoja un raro milagro de poética de lo cotidiano.
Es una obra cinematográfica que se consume a sí misma y que logra retratar a la perfección la esencia de un vacío. Se presenta como una anomalía tan irresistible que únicamente puede provocar entusiasmo en el espectador.
'El consejero' se presenta más como una provocación que como una película convencional. Es errática y desafiante, con un tono incómodo y engañoso que, a pesar de todo, resulta irresistiblemente cautivadora.
Una cinta despiadada, misteriosa y, por supuesto, inextinguible. Lo que queda es sencillamente una película luminosa y muy triste; una película que, literalmente, sangra.
En un parque, Walsh logra captar la esencia más intensa del cine de guerra. A través de los soldados y su desesperada lucha por la supervivencia, presenta una historia cruda y directa, sin adornos ni distracciones.