Un drama en que cada plano es filmado de una forma tan sincera y con tanto detalle que permite ir más allá de la superficie para, con toda la sencillez del mundo, alcanzar lo más hondo.
Caótica, anárquica y violenta, esta obra se sitúa en una línea borrosa entre el melodrama clásico y una narración atípica, buscando desconcertar al espectador de manera constante.
Una mirada al confinamiento que explora temas como la vejez, la muerte, el amor y la responsabilidad. Ver '100 días con la tata' es inevitablemente despertar un profundo sentimiento de envidia y anhelo, una emoción palpable.
Una parodia de Sir Anthony Hopkins que resulta lamentable. El relato se aleja de cualquier intento de generar tensión y se muestra indiferente a las normas fundamentales del género. No se trata de una deconstrucción del 'thriller', sino de pura torpeza.
Bello y encendido relato. Soberbia radiografía de la emoción desnuda filmada con exquisita sensibilidad, dada la probada habilidad de Armendáriz para disecciónar sentimientos.
A su favor, el siempre solvente trabajo de un Damon capaz como nadie de convencer con su sola presencia. En contra, el poco fuste de un relato demasiado cerca de la obviedad.
La película se presenta como una conmovedora comedia romántica que también toca el drama. Winona se siente insegura. Los recuerdos y las inquietudes propias de la juventud se mezclan en una actuación llena de matices.
Un delirante y magistral Takeshi Kitano en la mejor de las formas, presenta una broma genial del cineasta japonés. Nos ofrece primero un 'thriller' y luego, una comedia desternillante.
Con astucia, el director teje una intrincada red que atrapa al espectador en un estado de inquietud y frialdad. Una obra maestra que brilla en su dolorosa perfección.
Película imperfecta y con altibajos, pero, lo crucial, en ciertos momentos resulta cautivadora, ofreciendo una experiencia tanto fascinante como incómoda.
Biscayart y Corberó se responden mutuamente en una actuación llena de equilibrio y libertad, expresándose sin prejuicios. La voz de Ortega destaca por ser única, auténtica y sorprendente.