Se beneficia de un arranque fulgurante. Lástima que le cueste tanto mantener la tensión anunciada y acabe por dejar rodar la película por los caminos más trillados del 'psicothriller' sangriento.
En un parque, Walsh logra captar la esencia más intensa del cine de guerra. A través de los soldados y su desesperada lucha por la supervivencia, presenta una historia cruda y directa, sin adornos ni distracciones.
Busca ofrecer una reflexión profunda sobre temas serios y evasivos, con una inteligencia y una sensibilidad poco comunes, llegando a crear una hermosa, impactante y contundente defensa del silencio.
La película avanza con una crudeza y sinceridad extremas, presentando un drama incómodo que se siente constantemente inestable y, al observarlo detenidamente, se puede entender fácilmente. La verdadera locura reside en nuestro interior.
La película se presenta como un hermoso poema de amor que desafía la muerte. El director, en su visión, a veces cae en la autocomplacencia. Sin embargo, lo que prevalece es la claridad y la belleza de una voz única y distintiva.
Rithy Panh se sumerge en un laberinto solitario, creando un documental-instalación que se siente tanto serio como confuso al abordar el tema de las guerras.
Una narración errática y caótica que refleja la vida misma, pero que se salva por su pasión por la justicia y su defensa de los oprimidos. Ofrece un debate actual y desafiante que va más allá de lo que se puede expresar en un tuit.
Es un delicado ejercicio de cine en el que la textura del blanco y negro se confunde con la temperatura de la piel, con la calidez dolorosa de un primer plano que, en verdad, es herida.
Coppola reinventa la emblemática figura de la vigilante de la playa, trasladándola desde un mito machista a uno más neutro, en una propuesta que resulta a la vez clara y acogedora, pero también carente de cierta intensidad dramática y profundidad psicológica.
Brian De Palma retoma el estilo de Hitchcock, aunque no logra alcanzar su maestría. Sin embargo, este tributo encubierto a 'La ventana indiscreta', aderezado con elementos eróticos, resulta entretenido.
Un prodigio de geometría sentimental. De forma tan delicada como profunda, tan divertida como grave, 'Volveréis' se antoja un raro milagro de poética de lo cotidiano.
Es una obra cinematográfica que se consume a sí misma y que logra retratar a la perfección la esencia de un vacío. Se presenta como una anomalía tan irresistible que únicamente puede provocar entusiasmo en el espectador.
Es una obra cinematográfica imprescindible y cargada de una esperanza turbulenta, ofreciendo una experiencia que combina claridad y somnolencia, humor y tragedia, siempre envuelta en una profunda melancolía.
Luminosa, radiante y feliz, esta película es un delicado ejercicio cinematográfico que refleja tanto la vitalidad como una profunda enfermedad. Cada instantánea de la cámara de Claire revela un cine que se transforma constantemente, nunca es el mismo, siempre perfecto.