Tiago Guedes transforma la reciente historia de su país en un melodrama desigual. Presenta un derroche épico que es tanto atractivo como intenso, aunque con cierta irregularidad.
Garrel se adhiere a los principios sensoriales que caracterizan su cine claro, explorando una profunda metáfora de sí mismo. El resultado es una obra que destaca por su brillantez y coherencia, reflejando la esencia única de su estilo.
Una delicada y elegante maravilla que sin inventar nada, alejando de sí cualquier amago de originalidad, consigue colocarse en el sitio correcto a la hora adecuada. Imposible no emocionarse, impensable no estar de acuerdo.
Oliveria crea un poema delicado, con una apariencia ingenua que esconde una fuerte carga emocional, reflexionando sobre el amor y la muerte. Su espiritualidad es a la vez dulce y esencialmente física.
Una fábula que eleva la animación española. Herguera transforma su debut en un hermoso lienzo de texturas y colores, creando sueños animados que trascienden la pantalla.