No queda otra que rendirse a una maquinaria de entretenimiento madura y perfectamente consciente de sí. Es una aventura que cuestiona la realidad e invita a escaparse de ella.
Schimberg crea una obra divertida y perturbadora que desafía los prejuicios. Renate Reinsve brilla en su papel, Stan aporta humor, y Adam Pearson cautiva con su encanto.
Allen logra un logro notable al crear una obra completa que, a través de sus singulares neurosis, combina dudas, romances y risas, conectando con una audiencia diversa.
Edwards presenta una historia que combina diversión y desencanto, donde los diamantes representan la insatisfacción. La atmósfera de la película la sitúa entre las obras esenciales que no se pueden dejar de ver.
Una comedia romántica sumamente atemporal, que destaca por su elegancia y su minimalismo impresionista. Su carácter irreal puede sorprender, pero logra cautivar al espectador con su singularidad.
Brian De Palma retoma el estilo de Hitchcock, aunque no logra alcanzar su maestría. Sin embargo, este tributo encubierto a 'La ventana indiscreta', aderezado con elementos eróticos, resulta entretenido.
Un prodigio de geometría sentimental. De forma tan delicada como profunda, tan divertida como grave, 'Volveréis' se antoja un raro milagro de poética de lo cotidiano.
Luminosa, radiante y feliz, esta película es un delicado ejercicio cinematográfico que refleja tanto la vitalidad como una profunda enfermedad. Cada instantánea de la cámara de Claire revela un cine que se transforma constantemente, nunca es el mismo, siempre perfecto.
La película captura con asombrosa precisión el instante apenas visible en que la imagen se manifiesta en su más pura naturalidad y su belleza abrumadora. Una obra verdaderamente hermosa.
Coppola reinventa la emblemática figura de la vigilante de la playa, trasladándola desde un mito machista a uno más neutro, en una propuesta que resulta a la vez clara y acogedora, pero también carente de cierta intensidad dramática y profundidad psicológica.
El director interrumpe su impecable progresión. El gesto desmedido, la falta de control y la actitud condescendiente hacia el espectador arruinan por completo el interesante, provocativo y arriesgado punto de partida.
Screwball que sigue los patrones clásicos. Un ingenio por la cantidad de personajes liosos y complicados en sus enredos. Los diálogos, aunque a veces carecen de ritmo, presentan actuaciones que resultan memorables.
Cher es una mujer viuda que se enfrenta a una elección entre la estabilidad que ofrece Aiello y la emocionante incertidumbre que representa Cage. La película se desarrolla como un vibrante retrato costumbrista, cuyo atractivo se ve potenciado por actuaciones excepcionales.