Una película emotiva que habla de reconciliación, el de una hija con su padre, el de un universo extraño con su propia extrañeza. Y lo hace con una claridad, belleza y sentido del humor que desarma.
La técnica adoptada es la rotoscopia, lo que intensifica la sensación de realidad, llevándola a un nivel hiperreal. Al final, se establece una frontera que se cruza, un límite que se difumina entre la realidad y el deseo.
Idris Elba ofrece una interpretación brutal e inolvidable. Sin embargo, la clara tendencia subyacente, evidenciada en la metáfora recitada en off, afecta a lo que podría haber sido una película excepcional.
Impactante. Es cine político, no tanto por la virulencia de lo que proclama, sino por la clara enseñanza que transmite. Es una de esas películas que son imprescindibles, tanto desde el punto de vista político como humano.
La historia adquiere en manos de Greengrass el toque preciso entre emoción y fiabilidad, logrando una narración que resulta sencillamente escalofriante.
Idris Elba destaca sin lugar a dudas en 'Mandela', una película efectiva y directa, pero que también resulta algo rutinaria. La historia realmente cobra fuerza y se aleja de la superficialidad típica del biopic en el momento en que aborda temas políticos.
El mérito de la cinta, tan sencilla como pedagógica, no es otro que pasar a limpio un problema que mantiene a miles de personas o desplazadas en los campos.
El espectador tiene la oportunidad de apreciar no solo la película que Murnau filmó en 1931, sino también de reflexionar sobre las heridas de cualquier amor posible. Para resumir, es una obra magistral, tan impactante como la película original.
Se antoja tan cercana que acaba por hacer daño. Bien es cierto que el exceso de gusto por la contemplación mórbida acaba por arruinar en parte el proyecto.
La tunecina Tlatli debuta con un bellísimo e intenso relato de servidumbres y vidas arrasadas. De nuevo, queda demostrado que el mejor cine respira fuera del glamour. Una pequeña joya
Antes que previsible, afectada o simplemente cansina, lo que hace a 'A star is born' diferente es su tendencia a la eternidad. La película parece no tener fin, lo cual genera una intensidad que se siente forzada.
De repente, Nicolas Cage. El actor sorprende con una de esas interpretaciones que amplían la pantalla; un cine que ocupa cada esquina de la pantalla y de la retina.
Una obra de una belleza, profundidad y sentido pocas veces contemplada. 'The master' es, sin duda, la película que pretende ser: una obra maestra de ese raro invento llamado cine.
El esfuerzo por torcer el drama hasta despeñarlo en un final feliz, tan falso como un billete de madera, arruina la obra en su totalidad. Esto incluye la esforzada y sincera interpretación de Meg Ryan.