Ray inventa el cine de juventud atormentada, presentando un enérgico y ensordecedor melodrama que se destaca como uno de los trabajos más sinceros que ha llegado a la pantalla.
La directora presenta un condensado de sus obsesiones que resulta tanto delicado como errático. La película se mueve entre instantes de una belleza indiscutible y momentos de evidente confusión.
Puro melodrama. La propuesta se centra en explorar el dolor, apelando a las emociones más profundas, instando al espectador a conectarse de manera visceral. Como era de esperarse, las lágrimas no tardan en aparecer.
Un guión afilado y unas interpretaciones a tono siguen los pasos a un relato sostenido en el filo. Por momentos, ácido; a veces, simplemente ridículo; siempre, intenso. Lástima, eso sí, que el director debutante no se resista a la tentación de la moraleja.
Una película emotiva que habla de reconciliación, el de una hija con su padre, el de un universo extraño con su propia extrañeza. Y lo hace con una claridad, belleza y sentido del humor que desarma.
La técnica adoptada es la rotoscopia, lo que intensifica la sensación de realidad, llevándola a un nivel hiperreal. Al final, se establece una frontera que se cruza, un límite que se difumina entre la realidad y el deseo.
Idris Elba ofrece una interpretación brutal e inolvidable. Sin embargo, la clara tendencia subyacente, evidenciada en la metáfora recitada en off, afecta a lo que podría haber sido una película excepcional.
Impactante. Es cine político, no tanto por la virulencia de lo que proclama, sino por la clara enseñanza que transmite. Es una de esas películas que son imprescindibles, tanto desde el punto de vista político como humano.
La historia adquiere en manos de Greengrass el toque preciso entre emoción y fiabilidad, logrando una narración que resulta sencillamente escalofriante.
Idris Elba destaca sin lugar a dudas en 'Mandela', una película efectiva y directa, pero que también resulta algo rutinaria. La historia realmente cobra fuerza y se aleja de la superficialidad típica del biopic en el momento en que aborda temas políticos.
El mérito de la cinta, tan sencilla como pedagógica, no es otro que pasar a limpio un problema que mantiene a miles de personas o desplazadas en los campos.