Un tropiezo. La película presenta ingenio en los diálogos y propone situaciones interesantes. Sin embargo, a pesar de estos aciertos, "Reinas" naufraga debido a ciertos aspectos, como el uso excesivo de estereotipos relacionados con la homosexualidad y una interpretación cuestionable de las relaciones entre madres e hijos.
La película presenta todos los elementos típicos de producciones con bajo presupuesto dentro del género de terror gory. Sin embargo, lo que realmente la distingue y la vuelve más atractiva en comparación con la mayoría de este tipo de cine es su irónica intención de ofrecer un mensaje social. El contagio en la trama se convierte en una metáfora que
Un descarnado, preciso y contundente drama al que no le sobra un solo plano, un solo minuto. Destaca un soberbio uso de la elipsis, que demuestra una madurez narrativa encomiable.
No termina de cuajar del todo debido a un final que no solo es previsible, sino también bastante mejorable, lo que limita el alcance de la propuesta. Sin embargo, esto confirma que, con otros materiales en sus manos, Marqués puede ser un director a tener en cuenta.
Narrada con convicción, pero con evidentes desajustes, busca más la espectacularidad que la eficacia dramatúrgica, dejando un regusto a película fallida. La espléndida Juana Acosta logra sobresalir.
Fórmula efectiva. A la vez comedia llena de giros inteligentes y diálogos brillantes, y película de acción, no se puede pedir más para pasar un rato entretenido.
La película exhibe un desbordamiento de testosterona, mostrando un machismo evidente y diálogos poco logrados. Sin embargo, también destaca por su dominio técnico en la narración, presenta una acción intensa y mantiene un uso habitual de la inverosimilitud en su trama.
La película está llena de acción, con una buena dosis de golpes, disparos, persecuciones y una pizca de exotismo. Es exactamente lo que espera cualquier fanático del género. Sin embargo, sería excesivo esperar de ella algo más que un entretenimiento ideal para disfrutar mientras se come una gran porción de palomitas.
No es más que un inmenso vehículo para el lucimiento del gran Harrison Ford. El actor ofrece una actuación magistral, demostrando una gran capacidad de autoconocimiento y un talento excepcional.
Con momentos de gran belleza plástica, Lluís Homar brilla en su actuación. La trama evoca un 'El padrino' vaticano, tejiendo un entramado de traiciones, muertes y defenestraciones. Es un carnaval siniestro que siempre provoca una profunda reflexión.
Un título necesario. Para mostrar caminos, para que las nuevas generaciones de cineastas aprendan algo más que estilemas de género. Es una película dolorosa, implacablemente bella.