Un film complejo, escrito de una manera deslumbrante, con continuas rupturas del hilo narrativo, pero sin perder jamás la pista de sus personajes. tan irregular como estimulante
Un film cuyo guión es más sólido que su realización. Lo mejor que se puede decir de él, y no es poco, es que se sitúa mirando de frente ciertas nuevas realidades sociales.
El retrato plural que emerge del filme es contundente, similar al de 'Sueño de una noche de invierno', aunque más fácil de digerir. Paskaljevic continúa mostrando su faceta de inmejorable moralista, crítico pertinente y tenaz buscador de la verdad. ¿Qué más se le puede pedir a un artista?
La conclusión es lo de menos, al igual que sucedía en el cine clásico americano. Lo esencial radica en lo que hemos presenciado, el cambio gradual a lo largo de la trama. Esta es la clave de su efectividad. Meryl Streep ofrece una actuación que merece un Oscar.
Resulta una agradable sorpresa. Es un mérito, y no pequeño, entremezclar los códigos del drama y la comedia, sabiendo captar la esencia de la vida en el barrio. Además, cuenta con actores espléndidos.
Una comedia inteligente que, gracias a un guión meticulosamente cuidado, logra elevar el interés a niveles difíciles de alcanzar en la comedia independiente actual.
Exaltaciones de la amistad viril, sueños patriarcales cumplidos y otras debilidades del guión echan por tierra las intenciones de partida de una película demasiado contemporizadora, desequilibrada y superficial como para ser tenida en cuenta.
Comedia bienintencionada, repleta de intentos de humanización que carecen de genuinidad. Las historias de amor resultan ser inverosímiles y no logran conectar con el público de manera efectiva.
El filme tiene buenos momentos y genera más de una risa, además de contar con una buena calidad visual. Sin embargo, se ve afectado por situaciones repetitivas que le quitan el ritmo necesario para administrar los gags de manera efectiva.
Comedia que no escatima vitriolo, con diálogos desopilantes y personajes extraordinarios, excéntricos e imprevisibles. Entretenida, tolerablemente pastelera en ocasiones, pero casi siempre inspirada.
Una película que pudo ser más sólida de lo que luce, pero a la que un guión poco diestro deja literalmente en mantillas, y de la que sólo se salva una sólida pareja protagonista.
Lo mejor de esta película irregular es el soplo de humanidad y calidez que el director y guionista insuflan a sus personajes. No es el mejor trabajo de Pons, pero resulta más estimulante que "Caricias".