Hooper no logra manejar la cámara de manera efectiva para un musical. Sus acercamientos forzados y una escenografía desafortunada contribuyen a que la película resulte bastante decepcionante.
Austera y con algunos altibajos en su desarrollo, esta película destaca por su abrumadora honestidad, convirtiéndose en una de las mejores radiografías del presente que ha ofrecido el cine español en los últimos años.
La prominente presencia del narrador-director Solanas puede resultar excesiva. Sin embargo, es innegable que la fuerza de su mensaje dejará una huella profunda en cualquier persona que actúe con sensatez.
Película desequilibrada que arruina sus descubrimientos, a pesar de la confianza que aparenta en su narración, se ve afectada por errores que no se esperarían ni de un director novel.
Stone regresa a Cuba, llevando su cámara una vez más, para interrogar a Castro sobre sus recientes acciones controversiales, dejando a cualquiera inquieto.
El musical es el escenario donde brilla Salazar como el estudiante dedicado. La cámara se desplaza con suavidad, los decorados y los trajes presentan una vibrante paleta de colores, y los bailarines muestran una notable agilidad. Sin embargo, el resto resulta inferior a esta sección especial, que evoca otra época.
Batiburrillo posmoderno que nunca logra funcionar en su estructura dramática. En su afán por captar la atención, Lidón recurre a recursos realmente inapropiados.
Este drama francés inicia con una premisa impactante y elegante, aunque a su vez se siente algo trillado. Sin embargo, sufre de dos fallos significativos: la falta de sorpresas en la trama y una realización que tiende a ser excesivamente pretenciosa.
Los cabos que quedan sueltos son numerosos, al igual que los que aparenta resolver. Sin embargo, para mí, esta propuesta resulta ser increíblemente productiva.