Una película siempre entretenida. Se hace ágil, porque la química entre los actores no se agota, y contiene algunas de las actuaciones más cargadas de oficio vistas en tiempo.
Ese irónico Belmondo, más guapo como Ballesta, junto a la elegante y distante Valverde, aportan profundidad a un film maravillosamente narrado, con un trasfondo sombrío.
Una de las más destacadas producciones latinoamericanas que aborda la juventud de manera meticulosa. Esta ópera prima sorprende por su madurez. Con un lenguaje e imágenes impactantes, su narrativa surge desde lo más profundo, integrando la emoción con la reflexión.
El filme incluye todos los elementos esenciales de su género: acción, suspense y personajes cercanos. Sin embargo, deja una sensación de repetición. Aún así, mantiene el interés gracias a la habilidad de su creador, su intriga constante y el talento del elenco, incluyendo a Gillain.
Una fábula creativa que aborda la lucha contra la adversidad. Su atractivo radica en un ritmo dinámico y un montaje habilidoso, acompañado de un guión que mantiene la atención del espectador en todo momento.
¿Es posible encontrar algo nuevo en una secuela hecha con tanta prisa? La respuesta es no. Sin embargo, atraerá a los fans del género, ya que su bajo presupuesto se asemeja al estilo de la primera entrega, manteniendo una efectiva capacidad para generar miedo.
Lacuesta aborda el tema con respeto y evitando el paternalismo. Esta película es relevante, representa la vida en cada fotograma y refleja la verdad. Sin lugar a dudas, es una de las mejores obras del cine español en el año.
Con una mirada paciente, cercana y nada convencional, Bermúdez reconstruye un vínculo entre lo inevitable y la perversión de los juegos con reglas manipuladas.
Comedia de enredos que mezcla con habilidad cosas aparentemente en las antípodas. Fresca, chispeante, afortunada en el gag visual y más aún en la réplica lanzada con gracia.
El film cuenta con un impresionante diseño de animación y presenta una reflexión sobre el ineludible paso del tiempo, salpicada de momentos cómicos que le añaden un toque ligero.
Cruce un tanto ortopédico entre filme de gran espectáculo y peripecia intimista y amorosa. La combinación de estas dos facetas no logra funcionar de manera convincente en la pantalla.
Plaza demuestra una gran habilidad en su labor, logrando que los espectadores pasen por alto los notables altibajos de la trama, que resulta insatisfactoria en algunos momentos.
Recorrida por un raro hálito poético, no logra disimular su espartana pobreza de medios, ni una religiosidad no ya acendrada, sino directamente sofocante.
Un gozoso elogio de la carnalidad por encima de las artes de la guerra, filme inteligente, astuto, bien hecho, la obra de un veterano director en el apogeo de su talento.