El producto final es una película honesta y, quizás, necesaria. Esta obra explora las contradicciones de estas militantes violentas, quienes carecen de un partido.
Un sólido relato de supervivencias angustiadas, por sus rendijas también se cuela, y no es un mérito menor, el helado aire social de estos tiempos de derrota y desazón.
Un mix, nada posmoderno por lo demás, más bien de un clasicismo desarmante, que solo puede provenir de una cultura que se reconoce y se ama. Así se perdona la apelación patriótica y tanta broma inocentona.
Filme bellamente escrito y profundamente coherente con la trayectoria anterior de su creador, una factura impecable, un guión primoroso, unos diálogos que parecen escritos desde el alma.
Lo que hace que las vidas más o menos grises de este grupo de personas logren llegar al ánimo del espectador y conmoverlo, es la maestría con la que un guion hábilmente estructurado entrelaza, enreda y desenreda sus existencias.
Tierna y muy interesante, basada en el cuento de 1968 del gran poeta inglés Hughes, y que se convirtió en un clásico de la literatura infantil. Bird se formó en la Disney y fue asesor ejecutivo de "Los Simpson".
Un perfecto ejemplo de la maestría y de la capacidad de abstracción y de síntesis a que ha llegado Chabrol en su dilatada carrera. Nada sobra en el filme.
Nada ni nadie está a salvo de las iras de los responsables de esta sangrante, hilarante peripecia. Gamberrada sin desmayo, delirante mirada uno de los productos más salvajemente divertidos creados por el show business americano.