Inmensa Watling. Una de las películas más insólitas que han surgido de nuestro cine en años. Toda la historia se sostiene sobre el impecable trabajo de sus actores.
La película presenta un matiz irónico que caracteriza las obras recientes de Allen, además de lograr desconcertar al espectador con su habilidad para desafiar sus expectativas.
Podrá gustar más o menos, pero lo cierto es que resulta perfectamente coherente con la trayectoria anterior del director británico; y su final (...) deja un poso de amargura que tiene el mismo olor que la tumba de todos los sueños.
Larga, apasionante biografía un filme vibrante, rodado con modales exquisitos que se están perdiendo en el adocenado cine comercial actual. un retrato poderoso de superhéroe internamente quebrado, uno de los mejores del cine americano en mucho tiempo.
Para interesados en los retratos íntimos no hagiográficos. Se diría que lo que busca (y logra) el director es la humanización de un personaje moralmente dudoso, cascarrabias, contradictorio y a menudo equivocado como fue Unamuno.
Con una animación de colores nítidos, muestra una cara poco amable del mito Buñuel y ofrece un esclarecedor retrato de un momento crucial en la historia cultural española del siglo XX.
Se aguanta bien no por su profundidad, sino porque las melodramáticas situaciones que la trama presenta son tan viejas como el cine. Es una bellísima colección de cromos, sabiamente musicados y bien interpretados.
Con su impecable caligrafía, sus asombrosas imágenes y su respeto por la historia original, podemos encontrar momentos de disfrute, siempre que logremos olvidar, aunque sea por un rato, la obra de Max Ophüls.
Una superproducción holgada de medios, que realiza una competente indagación en los entresijos de un complejo de Edipo que, aunque lo niega, no oculta su hondura. Gainsbourg destaca enormemente en su actuación.
Extraordinaria y cruel. Una soberana lección de cine bien hecho y medido, en el que los excesos quedan siempre a buen resguardo bajo el paraguas de la fábula, y donde el director jamás hace trampa.