Posee gran intensidad y una destacada dosis de riesgo; el desempeño de sus actores es sobresaliente. Nos encontramos ante uno de los mejores técnicos del cine en los últimos años.
Una narración clásicamente rancia, una ficción limitada entre dos viajes, un conjunto de personajes cuya bondad los convierte casi en idiotas. Ante todo, la película se presenta como un discurso autolaudatorio.
Un filme que parece estar diseñado más para exaltar la popularidad del actor que para ofrecer una crítica profunda sobre el colaboracionismo. La historia se enfoca en un personaje caricaturesco, el aspirante a yerno del protagonista, pero no profundiza en el trasfondo. Es una oportunidad desperdiciada para abordar el dolor y la hipocresía que rodea
Una de las mejores comedias que Fernando Fernán-Gómez ha dirigido en su labor como director. El reparto está a la altura del director y consiguió darle mayor énfasis, si cabe, a la cinta, convirtiéndola en una tragicomedia al más puro estilo español.
Una reconstrucción histórica de guardarropía mala, un guión que atropella en exceso la mecánica de la investigación. Pero por el medio, el espectador goza de una buena historia y de unas actuaciones memorables.
Cansada peripecia que presenta una factura técnica impecable, pero padece de un guión con inconsistencias, lastrado por la falta de habilidad en su escritura.
De lo que aquí se trata es de exponer con la máxima objetividad unos hechos, y que el espectador sea el que dictamine (...) Leigh, con tanta astucia como honestidad intelectual, hace que a esa mujer, el centro de un dilema que no es de ayer, sino de ahora mismo, la interprete una actriz fenomenal
Una historia acartonada, el cine de Garci se caracteriza por su gusto innato por lo melodramático y el edulcoramiento que evoca citas cinéfilas. Preserva el uso de diálogos con acentos populares, a veces buscando el humor. Por un lado, destacan las extraordinarias escenografías, cortesía del maestro Gil Parrondo, mientras que, por otro, persiste un
Retrato respetuoso y bien documentado. Pretende mantener distancias y ser imparcial, con una cuidadosa puesta en escena. Sin embargo, se queda en la superficie de las importantes preguntas que rodean a una vida truncada como la de Plath.
Terso, evocador y riguroso drama provinciano, es una opción recomendada para aquellos espectadores que no se dejen llevar por la prisa ni se vean afectados por las trivialidades del cine convencional.
Está correctamente realizada y, en general, todo reluce convenientemente en ella. Solo gustará a quienes están interesados en causas judiciales famosas y que no tengan reparos ante una desmesurada dosis de mermelada sentimental disfrazada de discurso humanista.
Tiene aires pesadamente alemanes, un poco didactista de más, un poco demasiado atada a la palabra. Pero es también lúcidamente denunciatoria y compensada en el balance final entre búsquedas y logros.