Parece astuta pero es simplemente mediocre; le gustará, no obstante, a esa porción importante de la audiencia juvenil veraniega en busca de su ración de aullidos, suspense, adrenalina.
Emocionante fresco histórico. Un filme apasionante con el que se puede sufrir y llorar. Una extraordinaria continuación, más descarnada y, aunque parezca una paradoja, también más esperanzada que la del inicio. Ya no estamos ante una realidad bruscamente cambiante; criaturas que, cuando finalizan las seis largas horas de metraje de este emocionante
Sofisticada, provocadora y hasta un punto irritante comedia amorosa. (...) Se deja ver por la inteligencia de su puesta en escena, por sus constantes guiños cinéfilos y por cosas tan inasibles como la nostálgica recreación de un mundo de cine en el que la gente creía hace sólo un par de generaciones.
Apoyado en el notable virtuosismo del montaje y con un pulso narrativo sin desmayos. Vibrante, con momentos de una fuerza estremecedora, estamos ante una de las películas claves del último cine latinoamericano.
Lo mejor de esta película, que puede generar tanto amor como odio, es su transparencia. No oculta nada y va directo al grano. Este film, que no es para mentes sensibles, presenta algunas de las imágenes más impresionantes del cine español contemporáneo.
Exhibe una producción francamente mejorable, un guión atropellado e increíble. Será recordada en el futuro solo como un tropezón en la carrera de su creador.
Su guión y su puesta en escena conducen inexorablemente al espectador hacia un final impresionante; en ciertos momentos, la película se convierte en algo absoluto, magistralmente insoportable.
Tremendo, estremecedor filme. Es incómoda, dura y premonitoria; pero es también una película sencillamente imprescindible para entender en qué diablos de mundo estamos viviendo.
Sorprendente y madura ópera prima. La cuestión esencial del film radica en cómo logra su impacto: a través de una cuidadosa recreación del cine de la época y, sobre todo, con un profundo respeto hacia sus personajes.
Un filme excelente en cuanto a su escritura y a la forma en que se presenta visualmente. Sin embargo, es una pena que su tono negativo se pierda en una última secuencia que resulta absurda y, lo que es aún más importante, contradice las lecciones que había desarrollado con tanto cuidado hasta ese momento.
La mirada de la directora no es apta para todos los públicos: su sutileza es de bisturí. Una película de inusual inteligencia, bien rodada y mejor interpretada, decididamente magnífica.
Una gran, inmensa película. Pegada a la realidad pero al mismo tiempo, inteligente pasatiempo. Denunciatoria pero sutil, el director respeta a su espectador.