Una desigual ópera prima; el argumento y la trama resultan caprichosos. Sin embargo, todo lo demás, es decir, la calidad técnica, el ritmo narrativo e incluso el desempeño de los actores, son muy efectivos y destacan notablemente.
Plúmbeo, más bien penoso, decididamente olvidable dramón seudopsicológico que pretende conmover, preo que logra exactamente lo contrario: la carcajada involuntaria.
Versión que, como ocurre siempre en estos casos, terminará, a pesar de su mediocridad, por oscurecer las muchas virtudes de su original japonés. (...) con un conservadurismo formal y temático que la convierte en una previsible, a fuer de rutinaria, comedia con música llena de toques y personajes amables.
Documento esclarecedor, doloroso e imprescindible. Los actores son todos espléndidos, pero destaca el descubrimiento de la deslumbrante Justina Bustos, un verdadero hallazgo.
Casas, matizado entre la indefensión y el encanto, ofrece una interpretación tan poderosa que se olvida que el resto del elenco carece de personajes con los cuales conectar.
Es una propuesta modesta y bien narrada que ayuda a construir un personaje encantador, lo que la convierte en una recomendación sólida para un público inteligente.
El flipino narra esta historia real con la velocidad de un filme de acción, pero además con la habilidad de un agudo observador de las relaciones humanas. El resultado es una película inteligente.
Es humanamente envolvente, perfectamente ajustada a un tempo narrativo impecable, más esclarecedora que un tratado de ciencia política... no se le puede pedir más.
Lo mejor: Nerea Camacho. Lo peor: el casi risible montaje paralelo final, que resulta en una cruda disección de la mentalidad religiosa impregnada de integrismo.
Lo que más llama la atención es lo magistralmente bien que están descritas las mentalidades de los principales actores. Helen Mirren ofrece una actuación impresionante, y la película presenta un fragmento de historia capturado con un pulso palpitante por un cineasta que se muestra especialmente atento a los detalles.
Si se está tan seguro de que lo presentado es fiel a la realidad, debería eliminarse el uso de seudónimos para los personajes verdaderos. La película, aunque revela algunas verdades, también incluye mentiras; más específicamente, oculta detrás de las palabras de ciertos personajes juicios sumarios, lo que lleva a que el ministro del Interior, para
En el ring, la película gana fuerza y consistencia. Sin embargo, lo demás resulta superficial, se siente como una trama manipuladora, llena de clichés sobre la búsqueda del heroísmo.