Comienza muy bien, introduciendo adecuadamente cada una de las piezas que eventualmente cobrarán relevancia en la trama; lamentablemente, de la mitad hacia adelante el filme pierde ritmo y se siente exagerado en los detalles.
Gary Oldman es una fuerza de la naturaleza y el verdadero protagonista de la película; es posible que un Oscar esté en su futuro. Su presencia en pantalla es simplemente magnética.
Convierte una tragedia familiar en un melodrama sentimental, donde a través de la manipulación se logra conmover a la audiencia, al mismo tiempo que se explota de manera excesiva la nostalgia de un icónico personaje infantil.
Aunque esta producción francesa retrata a Yves Saint Laurent en diversas facetas, gran parte de la película resulta anticlimática y el desinterés hacia el abrupto final se vuelve insostenible.
A pesar de los destacados esfuerzos en la producción y en ofrecer un homenaje a los caídos y sobrevivientes, así como la resiliencia de la ciudadanía, sus principales penas residen en la narrativa de ficción.
Una experiencia incómoda pero magistral, que resulta ser una crítica contundente a las instituciones policiales en Estados Unidos y a los ampliamente tratados temas de segregación y discriminación racial.
El filme presenta destellos de suspenso que no terminan de materializarse; son solo indicios que quedan sin resolver y afectan la credibilidad de los acontecimientos. Además, las actuaciones son rígidas y la dirección, tanto actoral como de cámara, resulta plana y distante.
Está en sintonía con otros filmes de denuncia como 'Fruitvale Station', pero es menos cruda en su relato sobre la brutalidad y la injusticia. Es alarmantemente actual e incluso pudo haberse repetido mientras se leían estas líneas.
Pero por encima de la estructura del filme, decisión que lo vuelve más enigmático, misterioso e interesante, los verdaderos diamantes son sus actores: Annette Bening como la legendaria Graham y Jamie Bell.
Si bien cae en lugares comunes y predecibles o presenta algunos tropiezos rítmicos, 'Polvo' es una puesta enriquecida por su tono coloquial y la naturalidad de su elenco.
Las fortalezas de 'Leto' radican en su habilidad para presentar un discurso social relevante, con una producción sólida, divertida y visualmente atractiva. Sin duda, se perfila como una posible pieza de culto.