Todo suena calculado, demasiado autoconsciente, como si hasta los chistes más provocativos sobre la propia realidad de Marvel y Disney tuviesen el guiño de las propias corporaciones.
Los actores quedan tapados y ocultos por completo detrás de un monumental dispositivo de efectos visuales, sobrecargado y ruidoso, que no funciona como herramienta sino como objetivo. Todo el clímax se resuelve a través de la tecnología.
'Un lugar en silencio: día uno' es un notable inicio de una fábula futurista de terror. Sarnoski mantiene una visión que preserva la atmósfera característica de 'Un lugar en silencio'.
Carece de la inventiva que caracterizaba a su historia original. La ausencia de gracia y creatividad es tan evidente que incluso Zooey Deschanel pierde el encanto que solía transmitir en sus breves y desaprovechadas intervenciones.
Es una muestra más de la fatiga creativa de Marvel. Disimulada por el ruido y una ininteligible marea de efectos visuales, la despedida del antihéroe encarnado por Tom Hardy repite fórmulas, chistes y hasta diálogos ya vistos en otras historias.
En esencia, se puede considerar como una experiencia visual similar a recorrer un museo que preserva una parte importante de la historia oficial del cine en Hollywood.
Con un vasto elenco de grandes estrellas, Extrapolations anticipa con plausibles argumentos lo que podría enfrentar nuestro planeta en las próximas décadas en relación con el cambio climático.
El catalán Oriol Paulo se convierte en el maestro de marionetas en esta miniserie, que destaca por su excelente producción y giros argumentales sorprendentes.
Considerar 'The Imagineering Story' como un documental corporativo es inevitable. Sin embargo, lo realmente fascinante se encuentra en la forma en que conocemos y apreciamos el asombroso trabajo de aquellos talentos anónimos que nos deslumbran con sus innovaciones.
Ese clímax se convertirá en una de las escenas de robo más extraordinarias jamás filmadas. Una de las razones por las que 'El círculo rojo' pasaría a la historia como una obra maestra.
En sus mejores momentos, esa idea de libre albedrío se presenta como el antídoto más efectivo contra los momentos más impactantes. Sin embargo, el uso excesivo de la voz en off de Bella puede llegar a ser irritante.
Lo que nadie puede negarle a 'Y mañana el mundo entero' es el nervio y la intensidad con que se cuenta la vida de quienes eligen ponerse en los extremos de la discusión política. Interpretar las leyes desde ese cristal tiene consecuencias.
Animación y actuación en vivo no logran fusionarse de manera efectiva, resultando en una mezcla forzada que carece de coherencia y resulta poco atractiva.
No hay medias tintas en '30 monedas'. La serie presenta momentos fascinantes, donde el director logra resaltar escenas de gran intensidad y extraer lo mejor de su elenco.
Esta remake inicia como un extenso videoclip que retrata una historia de amor inalcanzable y logra, al final, descubrir parte del significado que pretendía alcanzar.
Una versión francesa de 'Los ángeles de Charlie' que se descompone rápidamente. La película combina demasiados elementos, resultando en un híbrido que se sostiene gracias al carisma de Adéle Exarchopoulos.
Una secuela que parece prescindible y carece de contenido nuevo, ya que gran parte de la historia se exploró en la primera entrega. El único aspecto destacable es el talento de sus animadores.
Lee demuestra una notable sensibilidad al ilustrar la evolución de un vínculo que, aunque inevitable, resulta esquivo, permitiéndonos asomarnos a esta relación sin prisa.