Eficaz conclusión que corrige el decepcionante rumbo del episodio anterior, ofreciendo un desenlace muy logrado que destaca por su esencia genuinamente carpenteriana.
La película demuestra un gran nivel de habilidad y profesionalismo. Sin embargo, su fidelidad a la novela genera un cierto distanciamiento emocional, lo que parece solicitar al espectador un mayor compromiso.
Toda la ficción televisiva opera bajo un constante juego de influencias, ya sean sutiles o evidentes, pero es fundamental saber cómo utilizarlas. El principal problema en el inicio de 'Signos' radica en que el envase y el contenido no logran conectar, y lo más desafortunado es que parece que se contradicen entre sí.
Emmerich vuelve a la carga en su afán por mostrar al mundo destruido a través de impresionantes efectos especiales, pero en esta ocasión, todo parece demasiado premeditado.
Un pequeño y tedioso manual sobre la ausencia de gravedad en el espacio: aquí nada tiene peso y la tensión directamente no existe. Todo flota en el espacio envuelto en pensamientos que quieren ser importantes y resultan pueriles.
Pródiga en planteos e interrogantes existenciales. Gray no necesita otra cosa que poner frente a frente al astronauta que va en busca de respuestas a las preguntas sobre su origen. Lo hace con elegancia, precisión narrativa.
La nueva Sirenita no logra estar a la altura de la inolvidable película original. No consigue desarrollar adecuadamente a los personajes más relevantes y se enfoca demasiado en detalles que resultan irrelevantes.
Una serie que, afortunadamente, se va desvelando gradualmente. No es solo un viaje hacia el éxito, sino la lucha intensa por mantenerlo. Desde una perspectiva que supera con creces a cualquier otro documental deportivo.
La moraleja, recargada y excesiva, esconde y resuelve todas las dudas previas demasiado rápido. Lo que perdura es el compromiso, la transparencia y la entrega absoluta de Jennifer Garner.
El recorrido por estas tres décadas y media decisivas en la historia de Occidente dominadas por la figura de Napoleón tiene unos cuantos agujeros y habrá que esperar a la prometida versión integral de cuatro horas que Scott llevará al streaming.