Rodada sin estridencias, 'Onoda' cala por lo extraordinario de los hechos que narra, pero también por la capacidad del director de encerrarnos (...) en la madeja impenetrable que es la cabeza del protagonista
Un biopic aburrido, con una sucesión de escenas monótonas y desconectadas. Presenta una perspectiva pesada y poco ágil, casi paródica, no solo del personaje central, sino también de todos los estereotipos que lo rodean.
Se echa en falta un lenguaje visual menos apegado a la narrativa, una mirada como la que siempre ha demostrado Coppola en sus 'Vírgenes suicidas'. Ojalá vuelva pronto la mejor Sofia Coppola.
Un peliculón mágico sobre la llegada a la Luna que no te puedes perder. Es una joya de animación, delicada pero no sensiblera. Es una película tímida que rebosa de magia y sinceridad.
King logra establecer un ritmo de thriller que recuerda al estilo de Scorsese. No se detiene en explicaciones innecesarias, emplea elipsis y giros inesperados de manera muy astuta, logrando captar la atención del espectador y mantenerla en todo momento.
No se detiene en consideraciones innecesarias; su narrativa es práctica y directa. Una vez que se supera el inicio, todo avanza de forma clara y sin complicaciones.
Mucho antes de que el título aparezca en la pantalla, la agresividad latente se convierte en la protagonista de esta reinterpretación del género 'noir', que resulta seca y envolvente.
La sensación de familiaridad y de estar en un terreno conocido, sumado a la falta de desafío al espectador, ha transformado la saga en un entretenimiento inofensivo y poco aterrador.
Sórdida, incendiaria y absolutamente recomendable. Phoenix no solo sostiene, sino que también dirige el peso de la película. Sin duda, es una de las más destacadas del año, pero, sobre todo, es pura nitroglicerina.
La segunda mitad de 'El traidor' se centra en el género judicial, lo que provoca una ralentización de la acción y un ritmo que se ve afectado por una propuesta excesivamente lenta y estática.
Otra entrega sobre mujeres fuertes y deslumbrantes. Es probable que aquellos que disfrutaron de 'Hobbs and Shaw' también encuentren entretenimiento en 'Anna', ya que ambas comparten una esencia similar.
Mucha distopía, poca diversión. El director alemán Moritz Mohr se estrena con un pastiche del cine de acción oriental, los videojuegos de peleas callejeras y las distopías pop del siglo XXI.
Tiene algo perversamente atractivo, que no te suelta, que te sumerge en una pesadilla de bases pesadas, luces estroboscópicas y estupefacientes. Y Batman, como el café, cuanto más oscuro, mejor.
Goi se centra en utilizar efectos sonoros y sustos predecibles para causar miedo en el espectador. Oscuridad, movimientos bruscos de cámara, imágenes difusas y alteraciones repentinas en el volumen son sus principales recursos.
Si el espectador se abstrae del caos de una trama en la que no hay nadie al volante, al menos encontrará solaz en algún que otro momento que por delirante es mágico. La película es imprevisible y eso le otorga un encanto particular.
Sin salirse de la convención de los 'biopics', 'La corresponsal' retrata las contradicciones de una profesión tan ingrata, arriesgada y adictiva como lo es el periodismo de guerra.
Una echa de menos documentales en los que el resultado final no dependa del visto bueno del documentado, porque solo dan como resultado tediosos autoaplausos.
Bradley Cooper dirige su segundo largometraje, que también protagoniza, con el que busca revalidar su carrera hacia el Oscar con tanto ahínco que resulta hasta doloroso de ver.