Si obviamos su origen chino, podría considerarse una típica producción estadounidense. Hay una abundancia de explosiones, efectos especiales y una música constante que busca impactar emocionalmente. También hay numerosos momentos de sensiblería calculada.
A pesar del excelente reparto y la cuidada recreación de época, la película no se arriesga visualmente en la libertad que prometía. Su propuesta resulta excesivamente pulcra, lo que le quita pulso y energía a la narrativa.
Se echa en falta un lenguaje visual menos apegado a la narrativa, una mirada como la que siempre ha demostrado Coppola en sus 'Vírgenes suicidas'. Ojalá vuelva pronto la mejor Sofia Coppola.
Un peliculón mágico sobre la llegada a la Luna que no te puedes perder. Es una joya de animación, delicada pero no sensiblera. Es una película tímida que rebosa de magia y sinceridad.
Quizás no es una película novedosa o transgresora, pero sí un relato sincero desde la mayor de las intimidades. Una experiencia psicosomática transformadora.
King logra establecer un ritmo de thriller que recuerda al estilo de Scorsese. No se detiene en explicaciones innecesarias, emplea elipsis y giros inesperados de manera muy astuta, logrando captar la atención del espectador y mantenerla en todo momento.
Avalancha de aventura y emoción en la gran gesta de Bayona, un regalo que ofrece empatía física y la posibilidad de sentirte verdaderamente presente en cada escena, gracias a los impresionantes planos generales que componen la película.
No se detiene en consideraciones innecesarias; su narrativa es práctica y directa. Una vez que se supera el inicio, todo avanza de forma clara y sin complicaciones.
Un desfase. Uno de los biopics más desconcertantes de los últimos tiempos es la imprevisibilidad de los personajes de Leto y de Hayek, que insufla comedia y entretenimiento a una trama previsible.
Mucho antes de que el título aparezca en la pantalla, la agresividad latente se convierte en la protagonista de esta reinterpretación del género 'noir', que resulta seca y envolvente.
Personalísimo homenaje a su familia disfuncional, no es la mejor película de Paolo Sorrentino. Ni la peor. La falta de contención hace que la película se sienta extensa y, en ocasiones, dispersa.
La sensación de familiaridad y de estar en un terreno conocido, sumado a la falta de desafío al espectador, ha transformado la saga en un entretenimiento inofensivo y poco aterrador.
Ni siquiera la calidez y la buena predisposición de Gal Gadot logran rescatarla de su fracaso. Aunque un filme aspire a ser divertido, eso no lo convierte en insensato. Y 'Wonder Woman 84' definitivamente lo es.
Sórdida, incendiaria y absolutamente recomendable. Phoenix no solo sostiene, sino que también dirige el peso de la película. Sin duda, es una de las más destacadas del año, pero, sobre todo, es pura nitroglicerina.
La segunda mitad de 'El traidor' se centra en el género judicial, lo que provoca una ralentización de la acción y un ritmo que se ve afectado por una propuesta excesivamente lenta y estática.
No le hace falta recrearse en la violencia, sino que la relata de manera aséptica, en contraposición a su expresividad a la hora de construir la emoción de sus protagonistas.