Presta atención a las cuestiones de discriminación racial, religiosas y de género sin desviarse de su objetivo principal: ofrecernos una película entretenida sobre un par de tipos que están muy locos.
En definitiva, esta película de 40 minutos es valiosa principalmente por las observaciones que ofrece sobre los aspectos específicos de actuar en la gran pantalla.
Excepto por el trabajo divertido y terrenal de Judah Friendlander como paparazzi, la mayoría de las interpretaciones son vagas y aburridas, incluyendo el papel secundario de Lohan.
Las películas siguen una estructura predecible, pero su fórmula resulta atractiva, como una receta familiar de un plato que, aunque no recibirá estrellas Michelin, siempre será de tu agrado.
Una brillante obra de ciencia ficción, más que una historia tradicional, es una experiencia, con mucho que decir sobre los roles de género, el sexismo y el poder de la lujuria.
Más desagradable que terrorífica, 'The Ruins' es la última de una larga lista de filmes del género sobre viajeros de clase media-alta aterrorizados en un ambiente poco familiar.
[Crítica 2ª temporada]: El aspecto más distintivo de la serie es su representación implacable y corrosiva de los plutócratas que dominan la economía global
El retrato de un trabajo potencialmente letal podría estar más conseguido. Stacy McKee y los productores ejecutivos, Rhimes y Betsy Beers, saben con claridad lo que desean que sea la serie.
Es tan original, ideológica y aterradora en sus representaciones e implicaciones, que a veces parece que apalea intelectualmente a la audiencia, para que despierten de su estupor.
La excelente fotografía emplea un encuadre épico y compacto que resalta la modestia de las vidas de los personajes. Nos invita a observarlos en su existencia cotidiana.
Un ejercicio de pavor progresivo. La película logra su primer susto tipo "¡Oh, Dios mío!" bastante pronto, y a partir de allí aumenta su tensión de manera constante.
Es tan entusiasta e intrigante como el propio Wonka, interpretado con elegancia por Chalamet, que en momentos de serena contemplación y loca inspiración podría ser el nieto perdido de Gene Wilder.
Al final, se resume en la idea de que 'todo el mundo echa de menos a su madre', lo cual resulta insuficiente para abarcar la magnitud de una película de tal envergadura, sobre todo considerando otros aspectos que queda por explorar.
El resultado es decepcionante y duele más que si fuera simplemente una película mala. La historia no logra brindarle a Jolie el papel que realmente merece.
Una película estadounidense poco común que no sólo tiene el valor de ser una sátira, sino que maneja con maestría las sutiles fluctuaciones tonales que una sátira necesita.
Si la unes con la primera parte, se convierte en la declaración más profunda y reflexiva sobre el arte y la vida que un director estadounidense nos ha ofrecido.