La cinta es una exquisita exploración de la naturaleza de los sentimientos, el deseo y la identidad sexual, estupendamente filmada y escrita, y coronada por uno de los mejores monólogos que nos ha dado el cine en mucho tiempo.
Más allá de su valor como testimonio histórico, 'El clan' funciona como un estupendo thriller policial. Fiel a su estilo, Trapero recurre a saltos de tiempo para construir una narración fluida cuya intensidad crece a lo largo de toda la proyección.
Quien definitivamente se lleva los aplausos es Liam Neeson, un actor de carácter que ha hecho una apuesta difícil y ha salido avante: recuperar el valor del talento histriónico en el género del thriller.
El espectador puede disfrutar enormemente de los encuadres, la ambientación y el uso del color en cada escena, lo que hace que los combates inverosímiles, acompañados de sorprendentes efectos especiales, se sientan como el complemento innecesario de un pastel.
En una época dominada por los efectos digitales y la estridencia del terror asiático, constituye un logro recobrar el estatus aterrador de una tumba vacía, un cuervo en un cementerio y un jinete galopando en medio de la noche.
Aunque la mona se vista de seda, mona se queda. 'El contador' es una película de acción tan rudimentaria como la que más, que trata de ocultar su condición bajo pretensiones argumentales que no terminan de cuajar.
Cuando ya la película ha captado la atención del público, comienza a flaquear y a caer en el mismo problema que alejó a su hijo Philippe de los últimos trabajos de Cousteau: un claro populismo impulsado por la ambición comercial.
Para hacer un buen plato no basta con tener los ingredientes. Los problemas arrancan con el protagonista, un remedo de galán carente de encanto, […] El desarrollo de la historia, esquemático y lleno de clisés, tampoco contribuye a darle verosimilitud al romance.
Ayer es tan meticuloso en la realización de cada segmento que descuida el arco narrativo de toda la historia, lo que hace que la cinta termine ganando por nocaut y no por puntos.
Las revelaciones de 'Snowden' fueron tan impactantes que deberían constituir un material ideal para hacer una película fascinante. Sin embargo, la cinta transcurre perezosamente, con escasos momentos de emoción y muy contadas sorpresas.
La balanza se inclina a favor de la película gracias a una historia bien contada, a unos estupendos personajes secundarios, y a unas escenas muy gráficas que pueden chocar al espectador sensible pero que sacan esta experiencia cinematográfica del gris promedio en el que podría haberse quedado.
Tiene la curiosa característica de querer morderse su propia cola. Aunque la cinta ataca la vacuidad de las estrellas y el público blandengue, su trama exalta el infinito poder del dinero e invoca la lágrima fácil.
La eficaz combinación de un elocuente lenguaje cinematográfico y la contundente presencia de Porfirio en cada plano sume al público en un estado hipnótico.
El talón de Aquiles se hace evidente al final, cuando Peck presenta los créditos acompañados de imágenes impactantes de los movimientos revolucionarios inspirados en el marxismo, omitiendo la representación de los tiranos y abusos que han surgido en su nombre.