Una historia dramática real de un improbable triunfo sobre la adversidad, tan evidente y manipuladora que parece haber influido en otras ficciones atléticas similares.
Vale que hayan querido hacer un homenaje, pero esto apesta más a sudor que a nostalgia. Hay tan poca espontaneidad que hasta las sorpresas parecen manufacturadas.
Pese a que no alcanza la calidad de la primera entrega de la serie, 'Creation' resulta ser mucho más entretenida de lo que se esperaría de cualquier secuela de la franquicia en este punto.
Cuando finalmente los personajes comienzan a desempeñar su rol, la trama se vuelve monótona, como si estuvieran participando en un aburrido juego de 'piedra, papel o tijera' entre superhumanos.
El estilo y el suspense son solo una parte de la historia, en un guion de David Scarpa que también brinda reflexiones filosóficas sobre el poder y la naturaleza del dinero.
No vale la pena intentar descifrar las distintas tramas. Hay numerosos agujeros narrativos y, cuanto más reflexionas sobre ellos, peor se vuelve la experiencia.
Lo que la eleva más allá de una simple crónica de drogas es la sensación de que Gilliam, al igual que Thompson, tiene un control absoluto sobre su arte, mientras se deja llevar por fuerzas impredecibles que escapan a su control.